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lunes 28 de febrero de 2011

Presencia de Satanás en el Mundo Moderno XXI



Capitulo 23

Padre Amorth: Los Afligidos por el Maligno.





Descargue el audio aquí

Fuente: Radio Convicción

Santoral Católico 28 de febrero

  • Santos Román y Lupicino, Abades
  • San Hilario, Papa
  • Mártires de la Peste de Alejandría
  • San Proterio, Patriarca de Alejandría, Mártir
  • Beata Vilana de Florencia, Matrona
  • Beata Eduviges de Polonia, Matrona
  • Beata Antonia de Florencia, Viuda
  • Beata Luisa Albertoni, Viuda
  • Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.

SAN ROMÁN Y SAN LUPICINO
Abades


† el año 460 en Francia
  
Haced penitencia, porque está cerca
el reino de los cielos
,
(Mateo, 3,2)
 

San Román se había retirado, con su hermano Lupicino, al monte Jura, para hacer penitencia. Fue allí tan cruelmente tentado y atormentado por el demonio, que abandonó el yermo para volver al mundo; mientras lo hacía dio en el camino con una dama venerable que lo exhortó a la perseverancia. Volvió sobre sus pasos, y permaneció en esa soledad durante el resto de su vida, atrayendo a ella a muchos santos varones. Murió hacia el año 460. Sobrevivióle su hermano unos 20 años.
 
MEDITACIÓN
SOBRE LA PENITENCIA
 
I. Haz penitencia; ¿acaso no eres un pecador? y ¿qué más necesario para un pecador que la penitencia? ¿Por qué diferirla de hoy a mañana? El reino de los cielos está cerca; acaso mueras pronto, y si no pagaste tus deudas, ¿qué harás? ¿Qué mortificaciones hiciste? Te quieres convencer de que se ha de dejar la penitencia para los que se metieron en un convento; y yo te digo que las personas de mundo la necesitan más que los religiosos, porque más caen en pecado.
 
II. Pero, ¿cómo hacer Penitencia? Has abandonado a Dios para amar a las creaturas; desásete de las creaturas para amar sólo a Dios. Castiga tu cuerpo con austeridades, pues ofendió a Dios con el pecado. No te engañes en esto, la penitencia debe afligirte; debe arrancarte, si es posible, suspiros del corazón y lágrimas de tus ojos, por no decir sangre, de tus venas.
 
III. Persevera en este áspero ejercicio hasta el fin de tu vida. Estuvo San Román a punto de perder el fruto de sus trabajos por no haber tenido coraje para atacar desde un principio, y vencer, las dificultades que encontraba en la penitencia. ¡Cuán agradables te resultarán esos esfuerzos y sufrimientos si de tiempo en tiempo consideras las espantosas austeridades de tantos insignes ermitaños, si piensas en lo que Jesucristo sufrió por ti! Busquemos hasta el fin de nuestra vida aquello que nos procurará felicidad sin fin. (San Euquerio).


La esperanza
Orad por los peregrinos.

ORACIÓN
Haced, Señor, que la intercesión de los santos Román y Lupicino, abades, nos haga agradables a Vuestra Majestad, y que obtengamos por sus oraciones las gracias que no podemos esperar de nuestros méritos. Por J. C. N. S. Amén.

domingo 27 de febrero de 2011

Evangelio del domingo

domínica de Sexagésima
d.- morado




+Continuación del Santo Evangelio según San Lucas (VII, 4:15).
En aquel tiempo: Reunida una gran muchedumbre de los que venían a Jesús de cada ciudad, díjoles en parábola: Un hombre salió a sembrar su simiente; y al esparcirla, una cayó a la orilla del camino, y fue pisoteada y la comieron las aves del cielo. Y otra cayó sobre un pedregal, y luego que nació, se secó por falta de humedad. Otra cayó entre espinas que crecieron con ella la sofocaron. Otra, finalmente cayó en buena tierra; y nació y dio fruto a ciento por uno. Dicho esto, comenzó a gritar: Quien tenga oídos para escuchar, atienda. Sus discípulos le preguntaron qué sentido tenía la parábola. Él les dijo: A vosotros es dado conocer el misterio del reino de Dios, pero a los demás, sólo en parábolas para que viendo no vean y oyendo no entiendan. He aquí, pues, la explicación de la parábola: La semilla es la palabra de Dios. Los que están a la orilla del camino son aquéllos que la oyen; mas luego viene el diablo y arranca la palabra de su corazón para que no se salven creyendo. Los que están sobre piedra son lo que reciben con gozo la palabra cuando la oyen, pero no hecha raíces; por un tiempo creen y en el tiempo de la tentación retroceden. La semilla que cayó entre espinas, son lo que oyen la divina palabra, pero después los sofocan los cuidados y riquezas y deleites de esta vida, y no llegan a dar fruto. Mas la que cae en buena tierra, son que, oyendo la palabra con corazón bueno y óptimo, la conservan y producen fruto por la perseverancia. 

Credo


Sermón
R.P. Juan Carlos Ceriani

Salió un sembrador a sembrar… Nuestro Señor, al proponer a sus discípulos esta parábola, consideraba que hasta el final de los siglos, en todos los tiempos y en todos los lugares, siempre Él será Aquel que siembra, es decir siempre viviente, siempre presente.
Sería un error considerarlo como el gran sembrador del pasado, habiendo finalizado su tarea. Por el contrario, sabemos que constantemente cumple con esta labor.
En este momento, durante esta lectura, Él desea tener un papel activo en nosotros. ¿Qué tenemos que hacer, sino dejarlo trabajar, sembrar?
Él sigue siendo Aquel que siembra, no sólo para nosotros, sino también para todas las almas… También para aquellas que nos preocupan, que están en peligro…; para las que están bien preparadas y para las que no están bien dispuestas…
Siempre, a todo momento, es el Sembrador infatigable…
Presentemos a Jesús el inmenso campo del sembradío del mundo, con todos los Nicodemos, los Lázaros, las Samaritanas, las María Magdalenas, los Zaqueos…, y también los Pilatos…, y los Judas del mundo actual…; los amigos, quienes lo ignoran, los que lo atacan…
Que el divino Sembrador arroje sus semillas a manos llenas en los buenos y en los malos, y que les conceda la gracia de recibirla bien…
Y después, debemos agradecer las gracias por las semillas que sembró en nuestra alma durante tanto tiempo: plantación que nos ha llegado a través de las generaciones anteriores de nuestra patria y familia cristianas; que, día a día, hora por hora, ha sembrado desde nuestro nacimiento.
Una tierra sin semillas es una tierra sin vida; del mismo modo, sin Jesús, no somos nada, y nada podemos producir de bueno.

Y al sembrar, unas semillas cayeron a lo largo del camino; y fueron pisoteadas, vinieron las aves y se las comieron… Al escuchar esta frase del Evangelio, debemos sentir la necesidad de allegarnos a Jesús con espíritu de reparación.
Vemos esta hermosa y semilla divina, arrojada por Jesús, y que cayó al borde del camino, de algún modo perdida, despreciada, profanada…
¡Cuántas semillas arrojadas han sido desperdiciadas por la profanación…, a veces aniquiladas por el sacrilegio!…
Considerando este espectáculo terrible, ¿no vemos nuestra responsabilidad, espléndida y terrible? Jesús quiere que seamos como centinelas, guardianes del borde del camino, a fin de que, por nuestra oración y nuestro sacrificio, podamos recoger algunos granos aislados y ayudarlos a entrar en el surco divino.
¿Cuidamos de este borde del camino, donde la semilla más bella corre el riesgo de ser pisoteada y robada por los pájaros?
Si esta ansiedad divina está en nosotros, debe manifestarse por una gran ofrenda y una inmolación interior; un celo y una sed de reparación.
Hagamos actos de reparación compensatoria por todas las semillas profanadas en el borde de los caminos…
Debemos también preguntarnos: ¿estoy a veces tentado por el borde del camino? ¿Me he arriesgado a encontrar la muerte espiritual?

Otras cayeron en pedregal, donde no tenían mucha tierra, y brotaron enseguida por no tener hondura de tierra; pero en cuanto salió el sol se agostaron y, por no tener raíz, se secaron… Oh Jesús, he aquí otra semilla expuesta a la esterilidad.
Ya no es por causas las externas que encontró la que cayó en el camino, sino por culpa de la piedra que la recibe.
Y sin embargo, esta alma, esta piedra, recibe tus semillas con alegría… Aprecia la semilla, ella conoce el Don de Dios, ofrecido a la Samaritana…, pero le falta humedad, es decir, la vida interior, y todo se seca en ella…
La Gracia, delicada planta divina, tiene necesidad de encontrar en nosotros profundas disposiciones para desarrollarse. Es necesario, como mínimo, nuestra buena voluntad; y, sobre todo, la fidelidad activa que aspira a corresponder.
No reflexionamos lo suficiente en lo que perdemos cuando dejamos pasar una invitación de Dios. De omisiones en omisiones, de desprecios en desprecios, se puede llegar a un estado grave de esterilidad…
El fervor, poco a poco, se deseca… Nuestra alma puede convertirse en una piedra porque la dejamos endurecer por un defecto no combatido.
Nuestra alma puede llegar a ser una piedra, si ella le llega a faltar la humedad fertilizante de lo sobrenatural. No tendrá más que reacciones humanas, naturales, que la condenan a la muerte espiritual.
Oh Jesús, Sembrador divino, concédeme no perder nunca una sola de tus gracias…

Otras cayeron entre abrojos y espinas; crecieron los abrojos y las ahogaron… Oh Jesús, escuchando esta frase de la parábola, evoco una escena del Evangelio que siempre deja un recuerdo de tristeza en mi alma. Te veo en el camino, listo para alejarte, cuando de repente, un hombre joven llega corriendo, y se pone de rodillas ante Tí…
He aquí, que en esta tierra espiritual que se Te ofrece, arrojas una semilla de elección, de predilección: sólo te falta una cosa: si quieres ser perfecto, ve, vende lo que tienes, dalo a los pobres; luego, ven y ¡sígueme!
¡Cómo entusiasma el llamado a este joven!… ¡Qué bueno es Jesús al llamar a las almas a esta intimidad con Él!…
Pero, ¿qué pasó? El joven rico, tras escuchar la invitación, se ensombreció y apenó. La alegría y el ofrecimiento de sus ojos se apagaron…; se levanta y se va lentamente, lleno de aflicción… Y vemos reflejada en los ojos de Jesús una profunda tristeza…
¿Cuáles son los grandes bienes que mantienen a este joven alejado de Jesús? ¿Cuál es la fortuna que prefiere al tesoro ofrecido por Nuestro Señor? ¡Él es rico!… Por desgracia, ¡sus riquezas son abrojos y espinas!, que sofocan la semilla arrojada en su alma.
La semilla cayó en un alma atiborrada y desordenada…, y ella no puede germinar y crecer en ese terreno.
Es necesario tener un alma libre. Debemos impedir que nuestra alma sea invadida por solicitudes terrenas. Hemos de desmalezar nuestro corazón e impedir que crezcan espinas sofocantes de la buena espiga…
No queramos experimentar la misma tristeza del joven rico… Respondamos generosamente a todas las llamadas del Sagrado Corazón.

Otras cayeron en tierra buena… Esta vez cayó la semilla en un surco ampliamente abierto de tierra fértil.
Contemplemos esta tierra excelente. ¿Por qué es así? Debido a que ha sido trabajada. Ha sido roturada, despejada de las rocas y purificada de las espinas… Esta tierra ha sufrido para convertirse en buena.
De igual modo, un alma, para que sea muy buena tierra, debe ser arada espiritualmente.
Conocemos todas las imperfecciones que saturan nuestro suelo, todos los defectos que obstaculizan la semilla, así como también el trabajo que Jesús desea hacer en nosotros.
Somos conscientes de que es necesario desarraigar malas hierbas y hacer algunos esfuerzos indispensables para fecundizar nuestro campo.

Jesús ha puesto sus ojos divinos sobre nosotros desde hace mucho tiempo. Él quería hacer de nuestra alma su tierra de elección. Para hacer esto, viene a nosotros con los instrumentos de las virtudes para roturar, remover, abonar, enriquecer nuestra alma. Nuestra fertilidad dependerá de nuestra docilidad y generosidad.

Y dieron su fruto por la paciencia… Nuestro Señor destaca aquí una virtud en la que tal vez no hemos prestado atención.
En el mundo, la paciencia fácilmente es considerada como la virtud pasiva y secundaria. Santiago nos la presenta, sin embargo, como el alma de la perfección de todas las obras.
Esta virtud se manifiesta con trascendencia en Jesucristo, el cordero que no abre la boca para quejarse.
Preguntaron a Santo Tomás: ¿en qué reconoce usted a un Santo?, y respondió: en su paciencia.
Nuestro gran defecto es nuestro apresuramiento natural; siempre queremos ir más rápido que Dios y su gracia. Queremos ir demasiado rápido.
Demasiado rápido para nuestra santificación; y como ella se desarrolla lentamente, estamos tentados de abandonar todo.
Demasiado rápido para la salvación de las almas; y como se requiere tiempo para esto, pronto decimos con desaliento: “hay nada que hacer”.
Demasiado rápido para el establecimiento de una obra; y nuestra precipitación nos expone a los escollos.
No somos pacientes.
Sería bueno que reflexionásemos a menudo en la palabra de la Sagrada Escritura: Más vale el hombre paciente que el héroe, el dueño de sí que el conquistador de ciudades. (Prov. XVI, 32)
La paciencia es la base indispensable y la manifestación más segura de su valentía.

Para el hombre religioso, su vida está bajo el signo del dolor; no del dolor como accidente o prueba pasajera, sino del dolor como estado permanente, estado interno, más allá de la dicha y la desdicha; porque la vida del hombre de fe es una lucha interna continua, como la de un animal fuera de su elemento.
Los dos actos principales de la virtud de fortaleza son acometer y aguantar; y este último es el principal; dice Santo Tomás. Soportar es más fuerte que atacar.
Santo Tomás tiene por más a la Paciencia que al Arrojo; pero no excluye el Arrojo cuando es posible, al contrario.
En la condición actual del mundo, en que la estupidez y la maldad tienen mucha fuerza, hay muchos casos en que no hay chance de lucha; y aun para luchar bien se necesita como precondición la paciencia; y a veces el sacrificio.
El acto supremo de la virtud de la fortaleza es el martirio, pero la Iglesia ha llamado siempre al martirio triunfo y no derrota.
La paciencia consiste formalmente en no dejarse derrotar por las heridas, o sea, no caer en tristeza desordenada que abata el corazón y perturbe el pensamiento; hasta hacer abandonar la Prudencia, abandonar el bien o adherir al mal; y en eso se ejerce una actividad enorme.
La paciencia consiste en no dejarse destrozar el corazón, no permitir al Mal invadir el interior.
Pase lo que pase, al fin voy a vencer, cree el cristiano; y hasta el fin nadie es dichoso.
La paciencia no consiste en el sufrir, sino en el vencer el sufrimiento. Sufrir y aguantar no es lo mismo: aguantar es activo, y viene de los guantes de hierro de los caballeros medievales.

Y dieron fruto, una ciento, otra sesenta, otra treinta… Nuestro Señor nos presenta una semilla sumamente productiva.
En la parábola de los talentos, el siervo que recibe el título de bueno y fiel había producido cinco por cinco o dos por dos. Pero aquí, Jesús presenta una cosecha de hasta ciento por uno.
¿De dónde viene la fertilidad? De la bondad de la tierra, sin duda; pero ella fecundizada y divinizada sin medida
según los designios de Dios.
Jesucristo quiere enseñarnos el maravilloso desarrollo de la gracia, si es recibida por un corazón bueno y excelente.
¿Sabemos hasta dónde podríamos llegar, si dejásemos crecer dentro de nosotros todos los dones de Dios? Consideremos la distancia entre María Magdalena y la solitaria de la Sainte Baume…; Saulo de Tarso y Pablo de Damasco…, el publicano Leví y el Apóstol San Mateo… y tantos otros.
¿Qué ha ocurrido en esas vidas? Un día, una semilla divina cayó sobre aquellas almas. A pesar de su miseria, había un rincón de tierra buena donde la planta espiritual pudo desarrollarse. Y nosotros admiramos este progreso y el aumento de la gracia.
Estos milagros de la gracia no serían una excepción, si tuviésemos un corazón mejor dispuesto. Lamentablemente, somos tierras pobres, que no buscan sanar de su pobreza.
Jesús no nos santificará sin nosotros; y su plan de santidad quedará pendiente, tal vez para siempre, por nuestra culpa…

Si no queremos que sea así; si deseamos que la divina semilla dé abundante fruto en nosotros, debemos ofrecernos completamente para que ella produzca 30, 60 o 100 por uno, según los designios de Dios.
Si hemos comprendido, hemos de colaborar con la acción que Jesús espera de nosotros.
Ahí están todos los talentos que hemos recibido de Él:

Nuestra inteligencia: prometamos ser fieles en cultivar y poner a su servicio esta facultad. No podemos consentir con nuestras perezas intelectuales. Ellas son aún más culpables en razón de la crisis actual que nos toca vivir: ¡qué necesarios son los estudios y el conocimiento profundo de la religión y de la historia de la Iglesia!

Nuestra voluntad: prometamos a Jesús utilizarla mejor para trabajar para Él, para fortalecer los actos con una generosidad constante y ajustarla a todos sus designios.
Hagamos penitencia por todas nuestras debilidades y cobardías.

Nuestro corazón: formulemos el firme propósito de mortificar los sentimientos mezquinos y demasiado humanos, y de expandir nuestro corazón por la verdadera caridad divina.
Pidamos perdón por nuestra pusilanimidad y por las deformaciones del amor en nosotros.

Pongamos al servicio de Dios y de su causa todos nuestros talentos y fuerzas. Trabajemos mejor en su servicio y apliquémonos a desarrollar todos los dones recibidos.
Reparemos nuestras negligencias, nuestra pereza y nuestros talentos enterrados.

Como Santa Teresita, hagamos el firme propósito de no ser santos a medias.



Santoral Católico 27 de febrero

  • San Leandro, Obispo y Confesor
  • San Gabriel de la Dolorosa, Confesor
  • Santos Julián, Cronión y Besas, Mártires
  • San Baldomero
  • San Juan de Gorze, Abad
  • Beata Ana Line, Mártir 
  • Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.


SAN LEANDRO
Obispo y Confesor 

n. hacia el año 534 en Cartagena, España;
† hacia el año 596 en Sevilla, España
 
Amarás al Señor Dios tuyo con todo tu coraz6n,
y con toda tu alma, y con toda tu mente.
(Mateo, 22, 37)


De ordinario se representa a San Leandro teniendo en la mano un corazón envuelto en llamas, símbolo de su amor por Dios. Nombrado obispo de Sevilla, comunicó a su rebaño los ardores celestiales que consumían su alma, e ilustró a los arrianos con sus sabios escritos. Sus elocuentes predicaciones convirtieron a la fe a Recaredo, que fue el primer rey católico de España. Murió en el año 596.

 
MEDITACIÓN
SOBRE EL AMOR DE DIOS 
I. Debes amar a Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente; es decir, tus pensamientos, tus palabras, tus acciones deben ser para Él; has de pensar sólo en Él, vivir sólo por Él, desear lo sólo a Él. Si lo posees, posees todo; si lo pierdes, pierdes todo. ¿Qué has amado hasta este momento? No lo podrías pensar sin avergonzarte. ¡Oh Jesús! hazte conocer de los hombres y te amarán. Porque te conozco poco es que te amo poco. (San Agustín).
 
II. Ama a Dios más que a todas las cosas del mundo, pues Él excede infinitamente a todo lo que existe en el universo. Entra un poco en ti mismo; ¿tienes más amor por Dios que el que tienes por tus parientes, tus amigos, tus placeres, tus riquezas, tu felicidad? ¿Estás presto a perder todos esos bienes, y la vida misma antes que perder su amistad? Si note hallas en esta disposición, no amas a Dios; y aun que digas cien veces al día que lo amas de todo tu corazón, tus acciones desmentirían tus palabras. Ama al que es para ti todo la que existe de amable y de deseable. (San Bernardo).
 
III. ¿Quieres saber si amas a Dios? Mira si observas sus mandamientos. Jesucristo mismo nos dice: Aquél que conoce mis mandamientos y los observa, ése me ama. Quien obre de otro modo, injustamente se lisonjea de amar a Dios; ¡Jesucristo promete y da tan grandes recompensas a los que lo aman y obedecen, y uno ni siquiera se inquieta por ello!


El amor de Dios
Orad por la paz entre las naciones cristianas.

 
ORACIÓN
 
Oh Dios todopoderoso, haced que esta augusta solemnidad del bienaventurado Leandro, vuestro confesor y pontífice, aumente en nosotros el espíritu de devoción y el deseo de la salvación. Por J. C. N. S. Amén

sábado 26 de febrero de 2011

Novedad Editorial: Cuentos Pequeños

 
 
 
 
Cuentos Pequeños, por Flavio Mateos. 160 páginas.


Querenciosas del Castellani de las “Camperas”, pero también del Stevenson fabulista, entre la sencillez de la fábula, la juiciosa ironía, y la intimidad de la conversión religiosa, estos cuentos breves y fantásticos, aunados por una visión católica de la vida, elevan la mirada hacia una Eternidad que nos ilumina a través de las criaturas de la naturaleza que dialogan con nosotros, recordándonos olvidadas verdades trascendentes con la agudeza y el humor de un corazón que, buscando la verdad con sencillez, encuentra el misterio en lo cotidiano.


El libro está en venta (por ahora, luego ampliaremos el listado) en las siguientes librerías:

Librería Cardenal Mindszenty: Venezuela 1320 Ciudad de Buenos Aires, anexo a Capilla Nuestra Señora Mediadora de todas las Gracias. (011) 4383-0873.


Librería del Seminario: Seminario Internacional Nuestra Señora Corredentora - La Reja, Moreno: (0237) 405-7987 (011) 5290-4614.

Librería y editorial Santiago Apóstol: La Plata 1721, Bella Vista, Pcia. de Buenos Aires. (011) 4666-3817. santiagoapostol_libros@yahoo.com.ar

Librería Acción: Solís 282 – Ciudad de Buenos Aires – (011) 4382-2798. libreriaaccion@uolsinectis.com.ar


Librería y editorial Dunken: Ayacucho 357 Ciudad de Buenos Aires – (011) 4954-7700. Venta telefónica y por email. Envíos al interior y exterior. info@dunken.com.ar www.dunken.com.ar


Fuente: Videoteca Reduco

Santoral Católico 26 de febrero

  • San Néstor, Obispo y Mártir
  • San Alejandro, Patriarca de Alejandría
  • San Porfirio, Obispo de Gaza *
  • San Víctor el Ermitaño
  • Beato León de Saint-Bertin, Abad
  • Beata Isabel de Francia, Virgen 
  • Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.

SAN NÉSTOR
Obispo
y Mártir

 † crucificado hacia el año 251


Si es preciso gloriarme de alguna cosa, me gloriaré
de aquéllas que son propias de mi flaqueza.
(2 Cor., 11, 30)
 

Como supiese San Néstor que se le buscaba para ser martirizado, dijo adiós a todos sus servidores y se presentó a los soldados que iban a prenderlo. Le prometieron hacerle sumo sacerdote de los ídolos, si quería renunciar a la fe. Mas prefirió el oprobio de la cruz a todos los honores de la gentilidad. Se le extendió en el potro y se le puso en una cruz; en todas partes alababa a Dios, e invitaba a los demás a que lo reconocieran y lo adoraran con él.

MEDITACIÓN
SOBRE LA VERDADERA GLORIA 
 
I. Cristiano, ¿en qué haces consistir la verdadera gloria? Si tienes el espíritu del mundo, me responderás: "La verdadera gloria consiste en las riquezas, en las dignidades, en los honores, en el saber". Para adquirir esta falsa reputación, expónense los bienes, la salud, la vida, el alma. ¿Para qué te servirá esta gloria después de la muerte? ¿Qué importa a los condenados que los alaben donde ya no están, si son torturados donde están? (San Agustín).
 
II. La verdadera gloria procede de Dios; servir a un tan grande Señor, es ya ser rey. ¡Qué dicha contar con la aprobación de Dios y de la corte celestial y esto por toda una eternidad! Además, ¿qué gloria humana puede compararse con la que los san tos reciben aquí abajo durante su vida y después de su muerte, y con la que gozan en el cielo? Ambicioso, he aquí algo con que contentarte: el mundo no tiene sino un falso esplendor, Jesucristo tiene para ti honores y recompensas sólidas y eternas; búscalos, si amas la gloria. Si nos seducen las riquezas y los honores, que sean las verdaderas riquezas y los verdaderos honores. (San Euquerio).
 
III. Para adquirir esta gloria, es preciso des preciar la del mundo, es menester hacer grandes cosas, y soportar grandes sufrimientos por Jesucristo. He ahí los tres grados por donde se ha de subir a la gloria. ¿Has despreciado tú la gloria del mundo? ¿Qué cosa grande has emprendido por Jesucristo? ¿Qué has sufrido? Comienza por las cosas pequeñas: no te faltarán ocasiones, no faltes tú mismo en las ocasiones.

 
La humildad
Ruega por el acrecentamiento de esta virtud.

ORACIÓN
 
Dios todopoderoso, mirad nuestra flaqueza; ved cuán agobiados estamos bajo el peso de nuestros pe- cados, y fortificadnos por la intercesión del bienaventurado Néstor, vuestro mártir y pontífice. Os lo rogamos por J. C. N. S. Amén.

viernes 25 de febrero de 2011

Arquitectos de la Cultura de la Muerte XVI




Capítulo 17

Los Traficantes de Muerte: Peter Singer



Descargue el capítulo aquí

Fuente: Radio Convicción

Santoral Católico 25 de febrero

  • San Tarasio, Obispo y confesor
  • Beato Sebastián de Aparicio, Confesor
  • Santos Victorino y Compañeros, Mártires
  • San Cesario de Nazianzo
  • San Gerlando, Obispo de Girgenti
  • Beato Constancio de Fabriano
  •  Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.

SAN TARASIO
Obispo y Confesor

† hacia el año 806
 
SAN TARASIO, Obispo y Confesor

Así como hemos llevado grabada la imagen del hombre terreno,
llevemos también la imagen del hombre celestial.

(1 Corintios 15, 49)



San Tarasio fue cónsul, secretario de Estado y, enseguida, arzobispo de Constantinopla. En este último cargo dio los más hermosos ejemplos de caridad y humildad. Con sus propias manos servía a los pobres, diciendo que quería imitar a Jesucristo, que había venido a la tierra para servir y no para ser servido. Fue el alma del Concilio segundo de Nicea que, en el año 786, anatematizó a los iconoclastas o destructores de imágenes. De inmediato hizo reponer las imágenes de los santos en toda la extensión de su patriarcado.


MEDITACIÓN
SOBRE LA IMAGEN DE DIOS

I. El hombre ha sido creado a imagen de Dios: su memoria, su inteligencia y su voluntad son imagen de un Dios en tres Personas. Debes, pues, hacer de suerte que estas tres facultades de tu alma se asemejen lo más posible a su modelo. Para esto, es preciso que la memoria continuamente se acuerde de la omnipotencia del Padre, que la inteligencia considere la sabiduría de Jesucristo, que se hizo hombre para salvar a los hombres, y que la voluntad se abrase toda con el fuego del Espíritu Santo. ¡Que Os ame, oh Dios, que sois la vida de mi alma! (San Agustín).

II. El pecado desfiguró enteramente esta imagen de Dios impresa en tu alma y la recubrió con la vergonzosa imagen del demonio, pues el pecador es semejante al demonio y no tiene rasgo alguno de semejanza con Dios. ¿A quién te asemejas tú? ¿Tus acciones no llevan impreso el sello de algún vicio?

III. Has de devolver a tu alma su antigua belleza; Jesucristo es el modelo que debes tener continuamente ante tus ojos, a fin de hacerte semejante a Él. Para esto, es preciso tener la corona de espinas en la cabeza, la hiel y el vinagre en la boca, es preciso estar cargado de oprobios, sufrir todo, emprender todo por la gloria de Dios. Cada uno es el pintor de su propia vida: la voluntad dirige al pincel, las virtudes son los colores, y el modelo es Jesucristo (San Gregorio Niceno).






La devoción a las santas imágenes.
Orad por la conversión de los protestantes.

ORACIÓN

Oh Dios todopoderoso, haced que esta solemnidad del bienaventurado Tarasio, vuestro confesor y pontífice, aumente en nosotros el espíritu de piedad y el deseo de nuestra salvación. Por J. C. N. S.

jueves 24 de febrero de 2011

Tiempo de Septuagésima: Preparación para la Cuaresma






Exposición Dogmática

El Tiempo de Septuagésima, que abre el ciclo de Pascua, entra de lleno en el tema de la liturgia de Cuaresma y del Tiempo Pascual, a saber: el paso de la humanidad del estado de decadencia y esclavitud a qu ele redujo el pecado a una regeneracióny una liberación que sólo Dios puede concederle. 

La Liturgia, pues, comienza introduciéndonos en las profundidades de la decadencia humana. En maitines relee el Antiguo Testamento para que adquiramos conciencia de nuestra miseria. El primer domingo recuerda el pecado original la caída de nuestro primer padre (Septuagésima). Luego viene el cuadro lamentable de sus consecuencias funestas, con la perversión de los hombres y el diluvio universal, que es su castigo (Sexagésima). El gesto de Abraham preparándose para inmolar a su hijo presagia el sacrificio que va a exigiri Dios a su propio Hijo, en expiración de las transgresiones cometidas por la humanidad (Quincuagésima).

En la misa, después de un angustioso, aunque confiado llamado al socorro divino (introito de los tres domingos), hallámos enlas epístolas de san Pablo una apremiante invitación a la fidelidad y el esfuerzo, así como ala caridad, dela quehaceun elogio admirable. Vienen luego los evangelios, llenos totalmente de la esperanza dela salvación. La parábola de los obreros dela viña muestra que la redención se extiende a todas la edades; la del sembrador, quellega a todo hombre que recibe la palabra de Dios; la horación del ciego de Jericó, que sigue al anuncio de la pasión proclama ya el paso de la tinieblas a la luz.

Esta liturgia en que la miseria y alextensión del pecado imploran la redención anunciada,sirve de introducción admirable a la Cuaresma y a la liberación Pascual.         
    

Fuente: Misal Diario por Dom Gaspar Lefebvre

Santoral Católico 24 de febrero

  • San Matías, Apóstol
  • Santos Montano, Lucio y Compañeros, Mártires
  • San Pretextato, Obispo de Rouen, Mártir
  • San Etelberto de Kent 
  • Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.


SAN MATÍAS
Apóstol

† lapidado hacia el año 80 en Colchis

Patrono de carpinteros; sastres; alcohólicos reformados. Protector contra 
la viruela y el alcoholismo.


Cayó la suerte a Matías, con lo que fue agregado
a los once Apóstoles.
(Los Hechos de los Apóstoles, 1, 26)



San Matías fue elegido por los apóstoles después de la Ascensión del Salvador para reemplazar al pérfido Judas. Congregados, los fieles oraron al Espíritu Santo para que les diese a conocer la persona que Él había destinado para este ministerio; en seguida, echaron suertes, y cayó la suerte a Matías. El nuevo Apóstol predicó el Evangelio a los pueblos de la Judea y de la Etiopía; su celo le atrajo el odio de los judíos, que lo lapidaron y le cortaron la cabeza.

 
MEDITACIÓN
SOBRE LA VOCACIÓN 

 
I. Dios nos destina a cada uno un género de vida en el que quiere que nos salvemos. Es un gran Rey que quiere servidores de toda suerte de estados, condiciones y empleos. ¿Es Dios quien te ha hecho abrazar el estado de vida en que te encuentras alistado? ¿No es acaso la vanidad, el deseo de amontonar riquezas o de gozar de placeres? Si por desgracia es así, corrige la mala intención que has tenido, y promete a Dios buscar en adelante sólo su gloria y su voluntad. En cuanto a ti, que aun estás libre a este respecto, sigue el camino que el Señor te indique.
 
II. Pídele a Dios te haga conocer su santa voluntad a fin de escoger un género de vida en el que puedas trabajar para su gloria y tu salvación. No consultes ni la carne, ni el mundo, ni tus placeres, ni tus intereses; es a Dios a quien se debe pedir consejo. Las oraciones, las mortificaciones, las comuniones, los retiros te facilitarán esta importante elección. Observa la misma regla en tus acciones particulares de cierta importancia: pide consejo a Dios, Él te ilustrará con sus divinas luces.
 
III. Sigue las inspiraciones del Cielo, una vez que las hayas conocido bien. Si San Matías no hubiera querido someterse a su elección para el apostolado, hoy no se celebraría su fiesta. Si durante la vida menosprecias a Dios que te llama, Él se burlará de ti en la hora de tu muerte; es lo que declara en el libro de los Proverbios: Te llamé, y no has querido escucharme, me reiré de ti en tu último día, y te haré objeto de irrisión.


La obediencia a las inspiraciones de Dios
Orad por los justos perseguidos. 

 
ORACIÓN
Oh Dios, que habéis puesto a San Matías en el número de vuestros Apóstoles, haced, por su intercesión, que sin cesar experimentemos los efectos de vuestra inagotable misericordia. Por J. C. N. S. Amén.

miércoles 23 de febrero de 2011

Cine: Felipe Jesús


 


Ficha Técnica

Título original: Felipe de Jesús

Año: 1949

Duración: 106 minutos

Compañía: Clasa Films Mundiales

País: España

Género: Drama, Histórico

Guión: Julio Bracho (Historia), Salvador Elizondo (guión)

Director: Julio Bracho



Santoral Católico 23 de febrero

  • San Pedro Damián, Obispo y Confesor
  • Santa Marta de Astorga, Virgen y mártir
  • San Sereno, Mártir
  • San Alejandro Akimetes
  • San Dositeo
  • Santa Milburga, Virgen y Abadesa
  • San Lázaro, Monje
  •  Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.

SAN PEDRO DAMIÁN
Obispo y
Confesor


n. 1007 en Ravena, Italia;
† 22 de febrero de 1072 en Ravena, Italia


 Asegúrote de cierto que de allí no saldrás
hasta que pagues el último maravedí-
(Mat., 5, 26)


Pedro quedó huérfano desde muy joven y fue enviado a casa de uno de sus hermanos, ya casado, quien lo trató duramente y lo mandó a cuidar cerdos. Un día encontró una moneda de plata y la empleó en hacer celebrar una misa por el alma de su padre. Dios recompensó su piedad filial. Otro de sus hermanos, llamado Damián, lo recibió en su casa y lo hizo estudiar. Más tarde, Pedro se unió a los Ermitaños de la Santa Cruz, entre los cuales se distinguió por la austeridad de su vida. Esteban IX lo nombró cardenal obispo de Ostia. Después de haber ilustra do su sede con sus eminentes virtudes, volvió a la soledad de Fuente Avellana. Murió en Faenza, en 1072, volviendo de Ravena, adonde el Papa lo había enviado a restablecer el orden y la obediencia a la autoridad pontificia.

 
MEDITACIÓN
SOBRE COMO ALIVIAR A LAS ALMAS DEL PURGATORIO 

 
I. Debes socorrer a las almas del purgatorio con tus oraciones y tus buenas obras. La caridad te obliga a ello con relación a todos los cristianos, que son hermanos tuyos. Lo exige la justicia con relación a tus amigos ya tus parientes: te dejaron sus bienes con la condición que socorrieras a su alma. Acaso esté ella en el purgatorio por amarte demasiado; en cambio no tienes compasión por ellos, te diviertes mientras ellos arden en las llamas. Ten piedad de mí, ten piedad de mí, tú por lo menos, que eres mi amigo, pues me ha tocado la mano de Dios. (Job).

II. Tú puedes aliviar a estas almas santas haciendo celebrar misas, comulgando, ganando indulgencias, ayunando, orando a Dios por ellas. Ellas no pueden sacarse a sí mismas de ese lugar de dolor; pero pueden obtenerte gracias del Cielo aun estando todavía en el purgatorio. Socórrelas e invócalas en tus necesidades, y experimentarás los efectos de su poder y de su agradecimiento. 
 
III. Si haces esta caridad a los demás, Dios permitirá que los demás rueguen por ti después de tu muerte. No te fíes, sin embargo, en esto; haz tú mismo, durante esta vida, todo el bien que puedas hacer para expiar las penas que debes por tus pecados. Las limosnas, las penitencias, las buenas obras que hagas, mucho abreviarán tu purgatorio. No cuentes con tus herederos, acaso se olvidarán de ti una vez que ya gocen de tus bienes. Evita, cuanto puedas, los pecados veniales, puesto que son castigados tan rigurosamente en la otra vida. ¡Ay! ¡cuántos cometes cada día! 

 
La devoción a las almas del purgatorio
Orad por vuestros parientes difuntos.

 
ORACIÓN
 
Oh Dios todopoderoso, dignaos concedernos la gracia de seguir los consejos y ejemplos del bienaventurado Pedro, tu confesor pontífice, a fin de que por el desprecio de las cosas terrenales obtengamos los gozos eternos. Por I. C. N. S. Amén.

martes 22 de febrero de 2011

Santo Tomás de Aquino: Sobre la existencia de Dios





Suma teológica - Parte Ia - Cuestión 2


Así, pues, como quiera que el objetivo principal de esta doctrina sagrada es llevar al conocimiento de Dios, y no sólo como ser, sino también como principio y fin de las cosas, especialmente de las criaturas racionales según ha quedado demostrado (q.1 a.7), en nuestro intento de exponer dicha doctrina trataremos lo siguiente: primero, de Dios; segundo, de la marcha del hombre hacia Dios; tercero, de Cristo, el cual, como hombre, es el camino en nuestra marcha hacia Dios.

La reflexión sobre Dios abarcará tres partes. En la primera trataremos lo que es propio de la esencia divina; en la segunda, lo que pertenece a la distinción de personas; en la tercera, lo que se refiere a las criaturas en cuanto que proceden de Él.

Con respecto a la esencia divina, sin duda habrá que tratar lo siguiente: primero, la existencia de Dios; segundo, cómo es, o mejor, cómo no es; tercero, de su obrar, o sea, su ciencia, su voluntad, su poder.

Lo primero plantea y exige respuesta a tres problemas:

    ¿Es o no es evidente Dios por sí mismo?
    ¿Es o no es demostrable?
    ¿Existe o no existe Dios?

Artículo 1: Dios, ¿es o no es evidente por sí mismo?

Objeciones por las que parece que Dios es evidente por sí mismo:

1. Se dice que son evidentes por sí mismas aquellas cosas cuyo conocimiento nos es connatural, por ejemplo, los primeros principios. Pero, como dice el Damasceno al inicio de su libro, el conocimiento de que Dios existe está impreso en todos por naturaleza. Por lo tanto, Dios es evidente por sí mismo.

2. Se dice que son evidentes por sí mismas aquellas cosas que, al decir su nombre, inmediatamente son identificadas. Esto, el Filósofo en I Poster. lo atribuye a los primeros principios de demostración. Por ejemplo, una vez sabido lo que es todo y lo que es parte, inmediatamente se sabe que el todo es mayor que su parte. Por eso, una vez comprendido lo que significa este nombre, Dios, inmediatamente se concluye que Dios existe. Si con este nombre se da a entender lo más inmenso que se puede comprender, más inmenso es lo que se da en la realidad y en el entendimiento que lo que se da sólo en el entendimiento. Como quiera que comprendido lo que significa este nombre, Dios, inmediatamente está en el entendimiento, habrá que concluir que también está en la realidad. Por lo tanto, Dios es evidente por sí mismo.

3. Que existe la verdad es evidente por sí mismo, puesto que quien niega que la verdad existe está diciendo que la verdad existe; pues si la verdad no existe, es verdadero que la verdad no existe. Pero para que algo sea verdadero, es necesario que exista la verdad. Dios es la misma verdad. Jn 14,6: Yo soy el camino, la verdad y la vida. Por lo tanto, que Dios existe es evidente por sí mismo.

Contra esto: nadie puede pensar lo contrario de lo que es evidente por sí mismo, tal como consta en el Filósofo, IV Metaphys. y I Poster. cuando trata los primeros principios de la demostración. Sin embargo, pensar lo contrario de que Dios existe, sí puede hacerse, según aquello del Sal 52,1: Dice el necio en su interior: Dios no existe. Por lo tanto, que Dios existe no es evidente por sí mismo.

Respondo: La evidencia de algo puede ser de dos modos. Uno, en sí misma y no para nosotros; otro, en sí misma y para nosotros. Así, una proposición es evidente por sí misma cuando el predicado está incluido en el concepto del sujeto, como el hombre es animal, ya que el predicado animal está incluido en el concepto de hombre. De este modo, si todos conocieran en qué consiste el predicado y en qué el sujeto, la proposición sería evidente para todos. Esto es lo que sucede con los primeros principios de la demostración, pues sus términos como ser-no ser, todo-parte, y otros parecidos, son tan comunes que nadie los ignora.

Por el contrario, si algunos no conocen en qué consiste el predicado y en qué el sujeto, la proposición será evidente en sí misma, pero no lo será para los que desconocen en qué consiste el predicado y en qué el sujeto de la proposición. Así ocurre, como dice Boecio, que hay conceptos del espíritu comunes para todos y evidentes por sí mismos que sólo comprenden los sabios, por ejemplo, lo incorpóreo no ocupa lugar.

Por consiguiente, digo: La proposición Dios existe, considerada en sí misma, es evidente por sí misma, ya que en ella sujeto y predicado son lo mismo, pues Dios es su mismo ser, como veremos (q.3 a.4). Pero, puesto que no sabemos en qué consiste Dios, para nosotros no es evidente, sino que necesitamos demostrarlo a través de aquello que es más evidente para nosotros y menos por su naturaleza, esto es, por los efectos.

A las objeciones:

1. Conocer de un modo general y no sin confusión que Dios existe, está impreso en nuestra naturaleza en el sentido de que Dios es la felicidad del hombre; puesto que el hombre por naturaleza quiere ser feliz, por naturaleza conoce lo que por naturaleza desea. Pero a esto no se le puede llamar exactamente conocer que Dios existe; como, por ejemplo, saber que alguien viene no es saber que Pedro viene aunque sea Pedro el que viene. De hecho, muchos piensan que el bien perfecto del hombre, que es la bienaventuranza, consiste en la riqueza; otros, lo colocan en el placer; otros, en cualquier otra cosa.

2. Es probable que quien oiga la palabra Dios no entienda que con ella se expresa lo más inmenso que se pueda pensar, pues de hecho algunos creyeron que Dios era cuerpo. No obstante, aun suponiendo que alguien entienda el significado de lo que con la palabra Dios se dice, sin embargo no se sigue que entienda que lo que significa este nombre se dé en la realidad, sino tan sólo en la comprensión del entendimiento. Tampoco se puede deducir que exista en la realidad, a no ser que se presuponga que en la realidad hay algo tal que no puede pensarse algo mayor que ello. Y esto no es aceptado por los que sostienen que Dios no existe.

3. La verdad en general existe, es evidente por sí mismo; pero que exista la verdad absoluta, esto no es evidente para nosotros.

Artículo 2: La existencia de Dios, ¿es o no es demostrable?

Objeciones por las que parece que la existencia de Dios no es demostrable:

1. La existencia de Dios es artículo de fe. Pero los contenidos de fe no son demostrables, puesto que la demostración convierte algo en evidente, en cambio la fe trata lo no evidente, como dice el Apóstol en Heb 11,1. Por lo tanto, la existencia de Dios no es demostrable.

2. La base de la demostración está en lo que es. Pero de Dios no podemos saber qué es, sino sólo qué no es, como dice el Damasceno. Por lo tanto, no podemos demostrar la existencia de Dios.

3. Si se demostrase la existencia de Dios, no sería más que a partir de sus efectos. Pero sus efectos no son proporcionales a Él, en cuanto que los efectos son finitos y Él es infinito; y lo finito no es proporcional a lo infinito. Como quiera, pues, que la causa no puede demostrarse a partir de los efectos que no le son proporcionales, parece que la existencia de Dios no puede ser demostrada.

Contra esto: está lo que dice el Apóstol en Rom 1,20: Lo invisible de Dios se hace comprensible y visible por lo creado. Pero esto no sería posible a no ser que por lo creado pudiera ser demostrada la existencia de Dios, ya que lo primero que hay que saber de una cosa es si existe.

Respondo: Toda demostración es doble. Una, por la causa, que es absolutamente previa a cualquier cosa. Se la llama: a causa de. Otra, por el efecto, que es lo primero con lo que nos encontramos; pues el efecto se nos presenta como más evidente que la causa, y por el efecto llegamos a conocer la causa. Se la llama: porque. Por cualquier efecto puede ser demostrada su causa (siempre que los efectos de la causa se nos presenten como más evidentes): porque, como quiera que los efectos dependen de la causa, dado el efecto, necesariamente antes se ha dado la causa. De donde se deduce que la existencia de Dios, aun cuando en sí misma no se nos presenta como evidente, en cambio sí es demostrable por los efectos con que nos encontramos.

A las objeciones:

1. La existencia de Dios y otras verdades que de Él pueden ser conocidas por la sola razón natural, tal como dice Rom 1,19, no son artículos de fe, sino preámbulos a tales artículos. Pues la fe presupone el conocimiento natural, como la gracia presupone la naturaleza, y la perfección lo perfectible. Sin embargo, nada impide que lo que en sí mismo es demostrable y comprensible, sea tenido como creíble por quien no llega a comprender la demostración.

2. Cuando se demuestra la causa por el efecto, es necesario usar el efecto como definición de la causa para probar la existencia de la causa. Esto es así sobre todo por lo que respecta a Dios. Porque para probar que algo existe, es necesario tomar como base lo que significa el nombre, no lo que es; ya que la pregunta qué es presupone otra: si existe. Los nombres dados a Dios se fundamentan en los efectos, como probaremos más adelante (q.13 a.1). De ahí que, demostrado por el efecto la existencia de Dios, podamos tomar como base lo que significa este nombre Dios.

3. Por efectos no proporcionales a la causa no se puede tener un conocimiento exacto de la causa. Sin embargo, por cualquier efecto puede ser demostrado claramente que la causa existe, como se dijo. Así, por efectos divinos puede ser demostrada la existencia de Dios, aun cuando por los efectos no podamos llegar a tener un conocimiento exacto de cómo es Él en sí mismo.


Artículo 3: ¿Existe o no existe Dios?

Objeciones por las que parece que Dios no existe:

1. Si uno de los contrarios es infinito, el otro queda totalmente anulado. Esto es lo que sucede con el nombre Dios al darle el significado de bien absoluto. Pues si existiese Dios, no existiría ningún mal. Pero el mal se da en el mundo. Por lo tanto, Dios no existe.

2. Lo que encuentra su razón de ser en pocos principios, no se busca en muchos. Parece que todo lo que existe en el mundo, y supuesto que Dios no existe, encuentra su razón de ser en otros principios; pues lo que es natural encuentra su principio en la naturaleza; lo que es intencionado lo encuentra en la razón y voluntad humanas. Así, pues, no hay necesidad alguna de acudir a la existencia de Dios.

Contra esto: está lo que se dice en Éxodo 3,14 de la persona de Dios: Yo soy el que es.

Respondo: La existencia de Dios puede ser probada de cinco maneras distintas. 1) La primera y más clara es la que se deduce del movimiento. Pues es cierto, y lo perciben los sentidos, que en este mundo hay movimiento. Y todo lo que se mueve es movido por otro. De hecho nada se mueve a no ser que en cuanto potencia esté orientado a aquello para lo que se mueve. Por su parte, quien mueve está en acto. Pues mover no es más que pasar de la potencia al acto. La potencia no puede pasar a acto más que por quien está en acto. Ejemplo: el fuego, en acto caliente, hace que la madera, en potencia caliente, pase a caliente en acto. De este modo la mueve y cambia. Pero no es posible que una cosa sea lo mismo simultáneamente en potencia y en acto; sólo lo puede ser respecto a algo distinto. Ejemplo: Lo que es caliente en acto, no puede ser al mismo tiempo caliente en potencia, pero sí puede ser en potencia frío. Igualmente, es imposible que algo mueva y sea movido al mismo tiempo, o que se mueva a sí mismo. Todo lo que se mueve necesita ser movido por otro. Pero si lo que es movido por otro se mueve, necesita ser movido por otro, y éste por otro. Este proceder no se puede llevar indefinidamente, porque no se llegaría al primero que mueve, y así no habría motor alguno pues los motores intermedios no mueven más que por ser movidos por el primer motor. Ejemplo: Un bastón no mueve nada si no es movido por la mano. Por lo tanto, es necesario llegar a aquel primer motor al que nadie mueve. En éste, todos reconocen a Dios.

2) La segunda es la que se deduce de la causa eficiente. Pues nos encontramos que en el mundo sensible hay un orden de causas eficientes. Sin embargo, no encontramos, ni es posible, que algo sea causa eficiente de sí mismo, pues sería anterior a sí mismo, cosa imposible. En las causas eficientes no es posible proceder indefinidamente porque en todas las causas eficientes hay orden: la primera es causa de la intermedia; y ésta, sea una o múltiple, lo es de la última. Puesto que, si se quita la causa, desaparece el efecto, si en el orden de las causas eficientes no existiera la primera, no se daría tampoco ni la última ni la intermedia. Si en las causas eficientes llevásemos hasta el infinito este proceder, no existiría la primera causa eficiente; en consecuencia no habría efecto último ni causa intermedia; y esto es absolutamente falso. Por lo tanto, es necesario admitir una causa eficiente primera. Todos la llaman Dios.

3) La tercera es la que se deduce a partir de lo posible y de lo necesario. Y dice: Encontramos que las cosas pueden existir o no existir, pues pueden ser producidas o destruidas, y consecuentemente es posible que existan o que no existan. Es imposible que las cosas sometidas a tal posibilidad existan siempre, pues lo que lleva en sí mismo la posibilidad de no existir, en un tiempo no existió. Si, pues, todas las cosas llevan en sí mismas la posibilidad de no existir, hubo un tiempo en que nada existió. Pero si esto es verdad, tampoco ahora existiría nada, puesto que lo que no existe no empieza a existir más que por algo que ya existe. Si, pues, nada existía, es imposible que algo empezara a existir; en consecuencia, nada existiría; y esto es absolutamente falso. Luego no todos los seres son sólo posibilidad; sino que es preciso algún ser necesario. Todo ser necesario encuentra su necesidad en otro, o no la tiene. Por otra parte, no es posible que en los seres necesarios se busque la causa de su necesidad llevando este proceder indefinidamente, como quedó probado al tratar las causas eficientes (núm. 2). Por lo tanto, es preciso admitir algo que sea absolutamente necesario, cuya causa de su necesidad no esté en otro, sino que él sea causa de la necesidad de los demás. Todos le dicen Dios.

4) La cuarta se deduce de la jerarquía de valores que encontramos en las cosas. Pues nos encontramos que la bondad, la veracidad, la nobleza y otros valores se dan en las cosas. En unas más y en otras menos. Pero este más y este menos se dice de las cosas en cuanto que se aproximan más o menos a lo máximo. Así, caliente se dice de aquello que se aproxima más al máximo calor. Hay algo, por tanto, que es muy veraz, muy bueno, muy noble; y, en consecuencia, es el máximo ser; pues las cosas que son sumamente verdaderas, son seres máximos, como se dice en II Metaphys. Como quiera que en cualquier género, lo máximo se convierte en causa de lo que pertenece a tal género -así el fuego, que es el máximo calor, es causa de todos los calores, como se explica en el mismo libro —, del mismo modo hay algo que en todos los seres es causa de su existir, de su bondad, de cualquier otra perfección. Le llamamos Dios.

5) La quinta se deduce a partir del ordenamiento de las cosas. Pues vemos que hay cosas que no tienen conocimiento, como son los cuerpos naturales, y que obran por un fin. Esto se puede comprobar observando cómo siempre o a menudo obran igual para conseguir lo mejor. De donde se deduce que, para alcanzar su objetivo, no obran al azar, sino intencionadamente. Las cosas que no tienen conocimiento no tienden al fin sin ser dirigidas por alguien con conocimiento e inteligencia, como la flecha por el arquero. Por lo tanto, hay alguien inteligente por el que todas las cosas son dirigidas al fin. Le llamamos Dios.

A las objeciones:

1. Escribe Agustín en el Enchiridio: Dios, por ser el bien sumo, de ninguna manera permitiría que hubiera algún tipo de mal en sus obras, a no ser que, por ser omnipotente y bueno, del mal sacara un bien. Esto pertenece a la infinita bondad de Dios, que puede permitir el mal para sacar de él un bien.

2. Como la naturaleza obra por un determinado fin a partir de la dirección de alguien superior, es necesario que las obras de la naturaleza también se reduzcan a Dios como a su primera causa. De la misma manera también, lo hecho a propósito es necesario reducirlo a alguna causa superior que no sea la razón y voluntad humanas; puesto que éstas son mudables y perfectibles. Es preciso que todo lo sometido a cambio y posibilidad sea reducido a algún primer principio inmutable y absolutamente necesario, tal como ha sido demostrado.


Santoral Católico 22 de febrero

  • La Cátedra de San Pedro en Antioquía
  • Santa Margarita de Cortona, Terciaria Franciscana
  • Santa Leonor o Eleonora, Reina
  • San Papías, Obispo
  • Santos Talasio y Limneo, Ermitaños
  • Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes. R. Deo Gratias.

LA CÁTEDRA DE
SAN PEDRO EN ANTIOQUÍA


Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia;
y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella;
ya ti te daré las llaves del reino de los cielos.
(Mat., 16, 18-19)


La Iglesia celebra en este día la toma de posesión, por San Pedro, del obispado de Antioquía. Bien merecido tenía esta ciudad de que su primer obispo fuese el Príncipe de los apóstoles y Vicario de Jesucristo, pues en ella los fieles hacíanse cada vez más numerosos, y allí, por vez primera, tomaron el bello nombre de cristianos que han conservado después. San Pedro trasladóse posteriormente a Roma y estableció en ella su sede episcopal definitiva.


MEDITACIÓN
SOBRE LA SANTA IGLESIA


I. Hay una sola Iglesia, porque hay un solo Dios, y tú tienes la dicha de estar en esta Iglesia. ¿Has agradecido a Dios esta merced ? Puesto que hay una sola Iglesia, es menester que los hijos de esta Iglesia tengan un solo corazón y una sola alma, a imitación de los primeros cristianos. ¿Qué haces tú para mantener la paz y la caridad con tu prójimo? En el amor al prójimo es donde se conocerá si eres discípulo de Jesucristo.

II. La Iglesia es santa, porque Jesucristo su cabeza es santo, porque sus primeros fundadores son santos, porque un gran número de sus miembros son santos, en fin, porque su doctrina, sus ceremonias, sus sacramentos son santos. He aquí una buena cantidad de medios y de motivos para que te hagas santo. ¿Eres digno hijo de esta Iglesia? Compara tu vida con la de los primeros cristianos que, perseveraban noche y día en oración, y entregaban sus bienes a los ap6stoles para que los distribuyesen a los pobres.

III. Se la llama católica, es decir, universal, por que está esparcida por toda la tierra y porque admite en su seno a toda clase de personas. Se la llama apostólica, porque viene de los apóstoles que la establecieron en el mundo mediante su santidad, su doc trina y la efusión de su propia sangre. Si quieres ser digno hijo de la Iglesia católica, abre tu corazón, ama a todos en Jesucristo. Jamás hagas algo que deshonre el título que llevas. Recuerda de qué cabeza y de qué cuerpo eres miembro. (San León).


El celo por la salvación de las almas
Orad por toda la Iglesia.

ORACIÓN

Oh Dios, que al confiar a San Pedro, vuestro Apóstol, las llaves del reino de los cielos, le disteis el poder de atar y desatar, concedednos por su intercesión la gracia de ser librados de las cadenas que nos sujetan al pecado. Vos, que siendo Dios, vivís y reináis por todos los siglos de los siglos. Por J. C. N. S. Amén.
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