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lunes 30 de noviembre de 2009

Fátima: Misericordia y Justicia XIII


Sin duda, el acontecimiento más grande del siglo XX, un último llamado del Cielo a los hombres. Existen muchas aristas de grave importancia y consecuencias palpables que nos muestran la desgracia de la desobediencia. Todo lo anterior, nos advierte de un futuro peligroso, no sólo en el plano temporal, sino que por sobre todo, debido a que está en juego la salvación de millones y millones de almas.

Recurriremos a diversas fuentes y obras, que a nuestro entender, nos aportan los elementos para la cabal comprensión del Llamado de Fátima, formando con ello una central de documentación, que en paralelo al programa radial dedicado al tema, sirva de fuente de consulta y esclarecimiento.



Episodio decimoséptimo


La Teología del Corazón Inmaculado de María (primera parte)


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Fuente: Radio Convicción

Santoral Católico 30 de noviembre

  • San Andrés, Apóstol
  • Santos Sapor e Isaac, Obispos y Mártires
  • Beato Andrés de Antioquía



SAN ANDRÉS
Apóstol



Líbreme Dios de gloriarme, sino en la cruz
de Nuestro Señor Jesucristo.
(Gálatas, 6,14)


San Andrés, pescador de Betsaida en Galilea, hermano de Simón Pedro y, primero, discípulo de San Bautista, fue, después de la Ascensión, a predicar el Evangelio en Tracia, en Escitia y, después, en Orecia. Fue apresado bajo Nerón, azotado varias veces y por fin, condenado a morir crucificado. Regaló sus vestiduras al verdugo y, en cuanto vio la cruz, la abrazó exclamando: "¡Oh buena cruz, cuánto tiempo hace que te deseo!" Desde lo alto de ella predicó durante dos días el Evangelio a la multitud que presenciaba su suplicio.


MEDITACIÓN
SOBRE LA CRUZ
DE SAN ANDRÉS


I. San Andrés había deseado durante mucho tiempo la cruz, y había preparado su espíritu para recibirla. Imita esta santa previsión y prepárate para padecer valerosamente las más duras pruebas. Pide a Dios que te castigue según su beneplácito. Si te escucha, la cruz te será dulce; si no te escucha, no por eso quedarán sin recompensa tus buenos deseos. Di con San Andrés: Oh buena Cruz, oh Cruz por tanto tiempo deseada, sepárame de los hombres para devolverme a mi Maestro, a fin de que Aquél que me ha redimido por la cruz, me rectba por la cruz.

II. San Andrés se alegró a la vista de su cruz porque debía morir como su divino Maestro. Cuando veas tú que se te aproximan la cruz y los sufrimientos, que este pensamiento te fortifique. Jesús ha padecido todos estos tormentos y mucho más crueles aun, para endulzarme su amargura. En lugar de imitar a este santo Apóstol, ¿no tiemblas tú, acaso, a la vista de las cruces y de las aflicciones?

III. Considera que no es San Andrés quien lleva la cruz, sino la cruz la que lleva a San Andrés. Si llevas tú la cruz como él, ella te llevará, no te incomodará, te ayudará a evitar los peligros del mundo. Si no llevas tu cruz con alegría y buena voluntad, será preciso que la arrastres gimiendo. Nadie está exento de cruz en este mundo; siente menos su pesadez quien la lleva alegremente por amor a Dios. La cruz es un navío; nadie puede atravesar el mar del mundo si no es llevado por la cruz de Jesucristo. (San Agustín).


El amor a la Cruz
Orad por la conversión de Inglaterra.


ORACIÓN

Oíd nuestras humildes plegarias y concedednos, Señor, que el Apóstol San Andrés, que instruyó y gobernó a vuestra Iglesia, interceda continuamente por nosotros ante el trono de vuestra divina Majestad. Por J. C. N. S. Amén.

domingo 29 de noviembre de 2009

Evangelio del domingo

Domingo Primero de Adviento
D.- morado




+ Continuación del Santo Evangelio según San Lucas (XXI, 25 - 33).
En aquél tiempo: Dijo Jesús a sus discípulos: Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra consternación de las gentes, por la confusión que causará el ruido del mar y de sus olas. Moriránse los hombres por le temor y recelo de las cosas que sobrevendrán a todo el universo, porque las virtudes de los cielos se tambalearán. Y entonces verán al Hijo del hombre venir sobre una nube con gran poder y majestad. Cuando comiencen, pues, a cumplirse estas cosas, erguíos y levantad vuestras cabezas, porque se acerca vuestra redención. y les dijo este simil: Ved la higuera y todos los árboles: cuando véais que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios. En verdad os digo, que no pasará esta generación sin que todo esto se cumpla: El cielo y la tierra pasarán; pero mis palabras no pasarán.


Credo

Santoral Católico 29 de noviembre

  • San Saturnino, Mártir
  • San Saturnino Obispo de Toulouse, Martir
  • Beato Federico de Ratisbona, Religioso
  • Beato Cutberto de Mayne, Mártir
  • Beatos Dionisio y Redento, Mártires
  • Beato Francisco Antonio Fasani, Sacerdote


SAN SATURNINO
Mártir

Los hijos de este siglo son más sagaces,
en sus negocios, que los hijos de la luz.
(Lucas, 16, 8).



San Saturnino fue detenido y arrojado en una prisión durante la persecución de Maximiano. Después de haber sufrido mucho en su mazmorra, fue sacado de ella para ser extendido en el potro; pero como las torturas ordinarias no podían doblegarlo a sacrificar a los dioses, le machucaron el cuerpo a bastonazos y le quemaron los costados con antorchas ardientes. Por fin fue decapitado junto con el diácono Sisino, y sus cuerpos fueron enterrados a dos millas de Roma, en la vía Salariana, el año 309.


MEDITACIÓN
SOBRE LA VERDADERA PRUDENCIA
DEL CRISTIANO



I. La verdadera prudencia del cristiano consiste en regular la vida según las máximas del Evangelio; hay que mirar las cosas de este mundo con los ojos de la fe. El hombre político, el médico, el orador si- guen las reglas de su respectivo arte: iSólo el cris- tiano quiere hacer profesión de cristianIsmo sin ob- servar sus preceptos! Se declara discípulo del Evangelio no obstante vivir una vida contraria al Evangeio. Leen el Evangelio y se entregan a la impureza; se dicen discípulos de una ley santa y llevan una vida criminal. (Salviano).

II. ¿De qué proviene que no obremos según las máximas del Cielo? Es que no meditamos lo suficiente. ¿Podríamos acaso amar las riquezas y los placeres, si pensásemos seriamente en la muerte que está próxima, en el juicio que le sigue, en la eternidad de dicha o de infelicidad que será nuestra herencia?

III. Sería menester meditar cada día una verdad del Evangelio y elegir una de ellas en particular con la que entretuviésemos nuestra alma, que fuera como nuestro lema y nuestro grito de guerra en nuestra lucha contra el demonio. Los santos tuvieron su divisa particular, San Francisco: Mi Dios y mi todo; Santa Teresa: O padecer o morir; San Ignacio de Loyola: A la mayor gloria de Dios; el cardenal de Bérulle: Nada mortal para un corazón inmortal. Siguiendo el ejemplo de estos grandes hombres, elige en la Escritura o en los Padres una palabra y no la pierdas de vista. ¿De qué sirve al hombre ganar todo el universo, si llega a perder su alma?


El deseo de la sabiduría
Orad por los prisioneros.



ORACIÓN


Oh Dios, que nos concedéis la alegría de celebrar el nacimiento al cielo del bienaventurado Saturnino, vuestro mártir, concedednos la gracia de ser asistidos por sus méritos. Por J. C. N. S. Amén.

sábado 28 de noviembre de 2009

Santoral Católico 28 de noviembre

  • San Esteban el Joven, Mártir
  • Santa Catalina Labouré, Virgen
  • Santiago de la Marca, Confesor
  • San Sóstenes, Discípulo de San Pablo
  • San Simeón Metafraste


SAN ESTEBAN
EL JOVEN

Mártir


Las zorras tienen madrigueras,y las aves del cielo
nidos, mas el Hijo del hombre no tiene dónde
reclinar su cabeza.
(Mateo, 8, 20)


San Esteban el joven fue, antes de nacer, ofrecido al Señor por sus padres. Él mismo se consagró al servicio de Dios abrazando la vida religiosa lo más pronto que pudo. Pidió una habitación sin techo, a fin de estar expuesto a todas las inclemencias de la intemperie. Constantino Coprónimo le prohibió que honrara las imágenes de los santos, pero le respondió el santo que estaba dispuesto a morir antes que cumplir su prohibición. Esta generosa respuesta le mereció la corona del martirio, en el año 764.


MEDITACIÓN
SOBRE CÓMO HAY QUE SUFRIR

LAS INCLEMENCIAS DEL TIEMPO


I. Hay que sufrir con paciencia y sin murmuración lo que no puede evitarse; soporta, pues, con resignación el frío, el calor y todas las molestias de las estaciones. Estas incomodidades te son comunes con todos los hombres; sopórtalas, pero de manera que no sea común; recíbelas en expiación de los pecados que has cometido; esto disminuirá proporcionalmente lo que debes sufrir en el purgatorio, y embelecerá tu corona en el cielo. ¿Tú, que has merecido el infierno con tus crímenes, te atreves a quejarte del frío del invierno y de los calores del verano? Cesará de quejarse quien comprenda que merece los sufrimientos que lo afligen. (San Cipriano).

II. Tú soportas estas incomodidades sin murmurar, cuando hay algún provecho que obtener, algún honor que esperar. ¿Acaso el mercader, el soldado, el agricultor, no menosprecian las borrascas, las tempestades y el rigor de las estaciones cuando se trata de sus intereses? ¿Por ventura tantos hombres virtuosos como hay que sufren por amor de Jesucristo, no tienen un cuerpo como el tuyo? Acostúmbrate, corno ellos, al sufrimiento.

III. Jesucristo se expuso a todos estos tormentos por amor nuestro; míralo en el pesebre, en Egipto, en sus viajes, en la cruz; por todas partes se expuso a los rigores de las estaciones. Su cuerpo, que estaba unido a la divinidad, hubiera podido, milagrosamente, hacerse impasible, pero Jesús no lo quiso, ¡Y tú quisieras cambiar el orden de las estaciones y las leyes de la naturaleza para no tener nada que te aflija! ¡El Hijo de Dios ha sufrido para hacer de nosotros hijos de Dios, y el hijo del hombre nada quiere sufrir para continuar siendo hijo de Dios! (San Cipriano).


La paciencia
Orad por los pobres.


ORACIÓN

Haced, os conjuramos, oh Dios omnipotente, que la intercesión del bienaventurado mártir Esteban, cuyo nacimiento al cielo celebramos, nos fortifique en el amor de vuestro santo Nombre. Por J. C. N. S. Amén.

viernes 27 de noviembre de 2009

Sectas: Los Mormones


Los vemos por la calle, de dos en dos (como dice el Evangelio), bien vestidos, con corbata y correctamente peinados, con su mochila negra al hombro y un gáfete en el pecho. Son inconfundibles: son mormones visitando casa por casa difundiendo sus ideas. Algunos son evidentemente norteamericanos aunque no faltan los nacionales ya "convertidos" en mormones.

¿Quiénes son los mormones? ¿Quién los fundó? ¿Cuál es su historia? ¿En qué creen?


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Fuente: Radio Convicción

Santoral Católico 27 de noviembre

  • La Medalla Milagrosa
  • Santos Barlaam y Josafat, Confesores
  • San Máximo, Obispo de Riez
  • Santos Facundo y Primitivo, Mártires
  • Santiago el Interciso, Mártir
  • San Secundino, Obispo
  • San Virgilio, Obispo de Salzburgo
  • San José Pignatelli
  • Beato Bernardino de Fossa, Fraile franciscano



NUESTRA SEÑORA
DE LA
MEDALLA MILAGROSA
¡Oh María concebida sin pecado!,
rogad por nosotros que recurrimos a Vos

En 1830 la Santísima Virgen se apareció a una humilde novicia de la Caridad, Sor Catalina Labouré, ordenándole que se hiciese acuñar una medalla cuyas efigies le mostró. Una de las caras de la medalla lleva la imagen de la Inmaculada despidiendo rayos de sus manos, con esta plegaria: "Oh María concebida sin pecado, rogad por nosotros que recurrimos a vos".
Las curaciones y milagros de todo orden obrados por esta medalla aceleraron la definición dogmática de la Inmaculada Concepción, razón por la cual es la Medalla Milagrosa la más usada por las Hijas de María de todo el mundo y propiamente la insignia oficial de las mismas.
He aquí cómo relata la propia sor Catalina su primera aparición:
"Vino después de la fiesta de San Vicente, en la que nuestra buena madre Marta hizo, por la víspera, una instrucción referente a la devoción de los santos, en particular de la Santísima Virgen, lo que me produjo un deseo tal de ver a esta Señora, que me acosté con el pensamiento de que aquella misma noche vería a tan buena Madre. ¡Hacía tiempo que deseaba verla! Al fin me quedé dormida. Como se nos había distribuido un pedazo de lienzo de un roquete de San Vicente, yo había cortado el mío por la mitad y tragado una parte, quedándome así dormida con la idea de que San Vicente me obtendría la gracia de ver a la Santísima Virgen.
Por fin, a las once y media de la noche, oí que me llamaban por mi nombre: Hermana, hermana, hermana. Despertándome, miré del lado que había oído la voz, que era hacia el pasillo. Corro la cortina y veo un niño vestido de blanco, de edad de cuatro a cinco años, que me dice: Venid a la capilla; la Santísima Virgen os espera. Inmediatamente me vino al pensamiento: ¡Pero se me va a oír! El niño me respondió: Tranquilizaos, son las once y media; todo el mundo está profundamente dormido, venid, yo os aguardo.
Me apresuré a vestirme y me dirigí hacia el niño, que había permanecido de pie, sin alejarse de la cabecera de mi lecho. Puesto siempre a mi izquierda, me siguió, o más bien, yo le seguí a él en todos sus pasos. Las luces de todos los lugares por donde pasábamos estaban encendidas, lo que me llenaba de admiración. Creció de punto el asombro cuando, al ir a entrar en la capilla, se abrió la puerta apenas la hubo tocado el niño con la punta del dedo; y fue todavía mucho mayor cuando vi todas las velas y candeleros encendidos, lo que me traía a la memoria la misa de Navidad. No veía, sin embargo, a la Santísima Virgen.
El niño me condujo al presbiterio, al lado del sillón del señor director. Aquí me puse de rodillas, y el niño permaneció de pie todo el tiempo. Como éste se me hiciera largo, miré no fuesen a pasar por la tribuna las hermanas a quienes tocaba vela.
Al fin llegó la hora. El niño me lo previene y me dice: He aquí a la Santísima Virgen; hela aquí. Yo oí como un ruido, como el roce de un vestido de seda, procedente del lado de la tribuna, junto al cuadro de San José, que venía a colocarse en las gradas del altar, al lado del Evangelio, en un sillón parecido al de Santa Ana; sólo que el rostro de la Santísima Virgen no era como el de aquella Santa.
Dudaba yo si sería la Santísima Virgen, pero el ángel que estaba allí me dijo: He ahí a 1a Santísima Virgen. Me sería imposible decir lo que sentí en aquel momento, lo que pasó dentro de mí; parecíame que no la veía. Entonces el niño habló, no como niño, sino como hombre, con la mayor energía y con palabras las más enérgicas también. Mirando entonces a la Santísima Virgen, me puse de un salto junto a Ella, de rodillas sobre las gradas del altar y las manos apoyadas sobre las rodillas de esta Señora...
"En ese instante experimenté la emoción más dulce de mi vida y que me es absolutamente imposible describir, La Santísima Virgen me explicó la manera como debía haberme en medio de mis penas y, señalándome con la mano izquierda las gradas del altar, me dijo que viniera siempre, en semejantes ocasiones, a postrarme allí, y abrir allí mi corazón para desahogar lo y recibir todos los consuelos de que tenía necesidad. Y agregó: Hija mía, quiero confiarte una misión. Tendrás grandes amarguras para llevarlas a cabo, pero las sobrellevarás con el pensamiento de que todo irá encaminado a la mayor gloria de Dios. Padecerás contradicción, pero no temas porque no te faltará la gracia que necesitas; y no dejes de manifestar ingenua y sen cillamente todo lo que pase. Has de ver algunas cosas, y has de recibir particulares inspiraciones en la oración. Pero, mira, da cuenta dé todo a tu padre espiritual.
"Entonces supliqué a la Santísima Virgen que me explicara las cosas que había visto, Hija mía -me respondió-, los tiempos que corren son malos y van a traer grandes calamidades sobre Francia. El trono va a ser echado por tierra. El mundo entero será azotado por toda suerte de males. La Santísima Virgen mostraba un aire tristísimo diciendo esto: Pero, mira, en aquellos tiempos de tribulación, venid, venid al pie de este santo altar. Aquí, mis gracias serán derramadas sobre todos. ..todas las personas que las pidieren, grandes y pequeñas.
Llegarán a tal extremo las cosas que parecerá que ya no habrá remedio; todo se creerá perdido; pero tened buen ánimo, no desconfiéis un momento; yo estaré con vosotros; experimentaréis sensiblemente mi presencia, y la protección de Dios y de San Vicente descenderá sobre sus dos Familias. (La de los Sacerdotes de la Misión y la de las Hijas de la Caridad).
Después, los ojos arrasados en lágrimas, añadió: En otras comunidades igual que en el clero de París, habrá víctimas. El Ilustrísimo Señor Arzobispo morirá. Al proferir estas palabras, sus lágrimas rodaron, Hija mía, la Cruz será vilipendiada y arrojada al suelo. Será abierto de nuevo el costado de mi Divino Hijo. Las calles se inundarán de sangre; el mundo entero que dará sumido en la tristeza. Aquí la Santísima Virgen ya no pudo hablar, y un dolor profundo dibujóse en su semblante, Entonces Sor Labouré púsose a pensar: "Cuándo sucederán todas estas cosas?" y una lumbre interior claramente le indicó que dentro de cuarenta años, vaticinando así los luctuosos acontecimientos que se desarrollaron entre los años 1870 y 1871.
La Santísima Virgen le encargó además que trasmitiera a su Director varias recomendaciones referentes a las Hijas de la Caridad y le anunció que un día se vería investida de una autoridad que le permitiría poner en ejecución lo que ella le pedía. Luego concluyó:
Grandes calamidades, pues, habrán de sobrevenir. Máximo será el peligro. Con todo, no temáis vosotras; la protección de Dios, particularmente, os acompañará siempre, y San Vicente os protegerá también. Yo misma permaneceré con vosotras y en vosotras siempre tendré puestos mis ojos para concederos gracias en abundancia.
La Santa añade: "Las gracias serán derramadas particularmente sobre las personas que las pidieren; pero, es preciso orar, ..orar mucho. , ."
"No podría decir -continúa la confidente de María- cuánto tiempo permanecí con la Santísima Virgen. Todo lo que puedo afirmar es que, después de haberme hablado largo tiempo, desapareció de mi vista como una sombra que se desvanece".
Habiéndose levantado, la Santa volvió a hallar al niño en el mismo sitio en que lo había dejado, Entonces él le dijo: La Virgen ya se fue. y otra vez, colocándose a la izquierda, la llevó lo mismo que la había traído, derramando claridades celestiales en tomo suyo.
"Creo -concluye el relato de la Santa Hermana- que este niño era el Ángel de mi Guarda, porque yo le había rogado encarecidamente que me alcanzase el favor de ver a la Santísima Virgen. Vuelta a mi cama, oí sonar las dos, y no volví a dormir,.."

LA APARICIÓN DEL 27 DE NOVIEMBRE

Lo que acaba de ser referido no es más que una parte de la misión confiada a Sor Labouré, o más bien, una preparación de la entrega del preciosísimo legado que iba a depositar en sus manos, como prenda de su amor a la humanidad, la bondadosa Reina de los cielos.
A fines de noviembre de este mismo año de 1830, nuestra Santa dio cuenta a su Director de una nueva visión. Esta vez no es ya la madre afligida que llora sobre los males que amenazan a sus hijos; es la mirífica Reina de los cielos que baja trayendo la promesa de las bendiciones, de la salud eterna y de la paz.
He aquí su relación, escrita de la propia mano de Sor Labouré:
"El 27 de noviembre de 1830, víspera del primer Domingo de Adviento, a las cinco y media de la tarde, en medio profundo silencio de la meditación, oí del lado derecho altar, un ruido de sedas que se rozan, e inmediatamente vi a la Santísima Virgen junto al cuadro de San José. De estatura mediana, su rostro era tan hermoso que me sería impo describir, aún pálidamente, su belleza. Estaba de pie, vestida con una túnica blanca, nacarada, color de aurora, sin escote y mangas lisas, a la moda que hoy se llama de la Virgen. Tenía cubierta la cabeza con un velo blanco que le caía a cada lado hasta los pies; los cabellos recogidos y por encima una especie de manteleta, guarnecida de un corto encaje, ajustada a la cabeza. El rostro quedaba bastante descubierto y los pies descansaban sobre un globo terráqueo, del cual sólo veíase la mitad. Las manos, levantadas a la altura del pecho, sostenían, naturalmente, otro globo, que también representaba el mundo. Su mirada se elevaba dulcemente al cielo en actitud de ofrecer a Dios la esfera representativa del Universo.
"De repente sus dedos cubriéronse de anillos adornados piedras preciosísimas de sin igual belleza. Los haces de rayos que despedían, iluminaban a la Virgen de tal suerte que su claridad deslumbradora ya no dejaba ver ni su vestido ni sus pies. Las gemas eran de diferentes tamaños y asimismo los rayos que lanzaban eran proporcionalmente de diversa claridad.
"No podré decir lo que entonces experimenté ni todo lo que aprendí de ello en tan poco tiempo.
"Como estuviese yo completamente embebida en su contemplación, la Santísima Virgen inclinó sus ojos sobre mí y una voz me dijo en el fondo del corazón: Este globo que aquí ves representa al mundo entero, pero especialmente a Francia y aun a cada persona en particular.
"Aquí ya no sé describir de ningún modo la espléndida belleza ni el brillo que cobraron los rayos luminosos, cuando la Santísima Virgen añadió: Estos rayos son figura de las gracias que derramo sobre las personas que imploran mis favores, haciéndome comprender así cuán generosa es con las persornas que a ella se dirigen. ¡Cuántas gracias concede a quienes se las piden! En estos instantes inefables, ¿existía yo o no existía? No lo sé. ¡Yo gozaba... gozaba inmensamente!
"De pronto la aparición tomó la forma de óvalo, en cuya parte superior se dibujó esta inscripción en caracteres de oro: ¡Oh María sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Vos!
Este vivo cuadro que Sor Catalina tenía: delante de sus ojos, de pronto se cambió sensiblemente. Las manos de María como abrumadas por el peso de las gracias de que eran símbolo las radiantes sortijas y sus piedras preciosísimas, se bajaron y extendieron en el ademán gracioso que hoy ostenta la medalla. Luego, la Virgen dejó oír estas palabras: Haz acuñar, una medalla según este modelo. Cuantos piadosamente la llevaren, recibirán gracias particularísimas, sobre todo si la llevaren suspendida al cuello. Las gracias serán muy abundantes para cuantas la llevaren animados de confianza.
Un instante después -dice la Santa- el retablo se volvió, dejando ver en el reverso la letra M; sobre la. que se levantaba una Cruz que descansaba en una barra horizontal, y debajo, los Sagrados Corazones de Jesús y María; el primero rodeado de una Corona de Espinas y el segundo atravesado por una espada".
Aunque los apuntes de la vidente nada dicen de las doce estrellas que circundan el monograma de María y los dos Sagrados Corazones, sin embargo, siempre han figurado en el reverso de la Medalla, pues es moralmente seguro que este detalle lo manifestó de viva voz la Santa en tiempo de las apariciones.
En otras notas, escritas igualmente por la misma Hermana, que completan esta relación, se añade que algunas de las piedras de los anillos no despedían rayo ninguno, y, admirándose de esto la Vidente, se le respondió que las piedras que quedaban en la sombra representaban las gracias que los hombres no piden a María.
TERCERA APARICIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN
E1 Padre Aladel acogió con indiferencia, casi pudiera decirse con severidad, las comunicaciones de su penitente, llegando hasta prohibirle el darles crédito alguno. Pero la obediencia de la Santa, atestiguada por su mismo Director, no tuvo la eficacia para borrar de su memoria el dulce recuerdo de lo visto. Postrarse a los pies de María, constituía para ella toda su felicidad.
A María iba continuamente el giro de sus pensamientos, y estaba íntimamente persuadida de que volvería a ver a la Reina de los cielos.
Y en efecto, no quedaron frustradas sus esperanzas. En el mes de Diciembre fue favorecida con una nueva aparición, exactamente igual a la del 27 de Noviembre, y a la misma hora, con la única diferencia, sin embargo por otra parte notable, que la Santísima Virgen no se colocó junto al cuadro de San José, como la vez anterior, sino sobre el sagrario, un tanto hacia atrás, en el mismo lugar en que hoy está su imagen.
La mensajera escogida por la Inmaculada recibió de nuevo la orden de hacer acuñar una medalla, según este modelo. Sor Catalina termina su relación con estas palabras: "Deciros lo que sentí en el momento en que la Santísima Virgen ofreció a Nuestro Señor el globo que representaba el universo, es imposible, como también lo que experimenté en los instantes en que la contemplaba. Una voz que se dejó oir en el fondo de mi corazón, me dijo: Estos rayos son el símbolo de las gracias que la Santísima Virgen obtiene a las personas que se las piden.
Después, contra su costumbre, se le escapa una exclamación de júbilo al pensar en los homenajes que le serían tributados a María: "Oh, qué hermoso será oír decir un día: María es la Reina del Universo. Y cuando los niños exclamen: ¡María es la Reina de cada persona en particular! ¡Será llevada en triunfo y dará la vuelta al mundo!"
Cuando la Venerable Hermana refirió esta nueva aparición de la Medalla al Padre Aladel, éste le preguntó si en el reverso había alguna inscripción, así como la había alrededor de la Inmaculada. La Hermana contestó que no había inscripción ninguna. "Pero, entonces -replicó su Director-, pregunte usted a la Virgen qué es lo que allí se ha de poner".
La Hermana obedeció y después de haber orado largo tiempo, un día, estando en oración, le pareció oír una voz que le decía: Bastante dicen la letra M y los Sagrados Corazones.

DIFUSIÓN DE LA MEDALLA

Con verdad, puede decirse que desde el momento en que se acuñó la primera medalla, ésta comenzó a recorrer el mundo, convirtiendo una cantidad innumerable de almas, volviendo la paz a infinidad de familias, restaurando la sólida piedad cristiana en todos lados, abriendo el camino a la definición del dogma de la Inmaculada Concepción y luego confirmando esta verdad de nuestra fe en los corazones de todos los bautizados.
El mundo se escandaliza como siempre, del modo de proceder de Dios, el cual, al decir de San Pablo, se complace en realizar sus más grandes maravillas; con los medios más humildes y hasta, despreciables.
¿Cómo es posible -murmuran engreídos- que un trocito de metal, más o menos precioso, pueda tener la tan decantada virtud que se le atribuye? ..; esto es simplemente ridículo.
Esta arma, la Medalla con la imagen de.la Santísima Virgen, en efecto, es insignificante en sí misma, mas no lo es ciertamente, con la virtud que María Santísima ha puesto en ella.
El naturalismo y el sensualismo serán heridos de muerte en muchos creyentes con este piadoso procedimiento Nuestra Inmaculada Madre quiere combatirlos valiéndose de su Medalla.
Llevemos, pues, nuestra Medalla al cuello, rezando confiadamente la oración que lleva inscripta y recordando las palabras que Nuestra Señora en su aparición a Santa Catalina Labouré:
Y sólo, cuando Yo, bajo este emblema sea reconocida como Reina del Mundo, llegarán los días de Paz, de Alegría y de Felicidad, que han de ser muy largos...

CONSAGRACIÓN
A NUESTRA SEÑORA
DE LA
MEDALLA MILAGROSA

Postrado ante vuestro acatamiento, ¡Virgen de la Medalla Milagrosa!, y después de saludaros en el augusto misterio de vuestra Concepción sin mancha, os elijo, desde ahora y para siempre, por mi Madre, abogada, Reina y Señora de todas mis acciones, y protectora ante la majestad de Dios. Yo os prometo, Virgen purísima, no olvidaros jamás, ni vuestro culto, ni los intereses de vuestra gloria, a la vez que os prometo también promover en los que me rodean, vuestro amor.
Recibidme, Madre tierna, desde este momento, y sed para mí el refugio en esta vida y el sostén a la hora de la muerte. Amén.


jueves 26 de noviembre de 2009

Los Antipapas

Pedro de Luna antipapa "Benedicto XIII"



por Cristiandad
conoze


Algunas definiciones


Para comenzar a hablar sobre el tema, se hace necesaria una definición explicativa de qué es un antipapa en el contexto de la Santa Iglesia, y de las vías por las que pueden existir uno o varios en determinados momentos de la historia.

Podríamos decir de forma resumida pero exacta, y sin temor a equivocarnos, que un antipapa es quien se opone al obispo legítimamente elegido, poniendo su empeño en afianzarse al trono papal (en Roma u otro lugar que el sujeto pueda suponer "mejor") y alcanzar su reconocimiento. Hasta cierto punto alcanza algún éxito material en su esfuerzo. Antipapa no es, pues, señal necesaria de mala doctrina, sino únicamente la pretensión o bien usurpadora o bien de dudosa legitimidad canónica, de la investidura de Vicario de Cristo.

A través de la historia, vemos aparecer una buena cantidad de casos que, en ocasiones, sembraron tal confusión en los fieles por la aparente corrección de los dos o varios elegidos, que se hacía difícil distinguir entre lo verdadero y lo falso, y en otras ocasiones obedecieron a intereses ajenos o personales más fácilmente discernibles.

Para poder comprender con cierta claridad el motivo por el que han surgido y pueden seguir surgiendo antipapas, se hace necesario conocer algunas de sus causantes:

1. Discordancia doctrinal. Este es el caso que más rápidamente relacionamos con el antipapado por la base herética que lo sustenta, si bien es sólo - como veremos - una de las posibilidades desencadenantes de tal mal. Por este medio, por ejemplo, fue como nació el antipapado de Hipólito en el siglo III, elevado a su falsa categoría por el difusor del Monarquianismo, que fue una herejía Trinitaria de la época. Finalmente, Hipólito se reconcilió con el sucesor de su legítimo rival, el Papa Pontiano, y murió martirizado en el año 235.

2. Deportación del Papa. Es el caso en que el poder temporal (real o popular) se ha enfrentado al papado por motivos de diversa índole, desterrándole y colocando en su lugar a alguien de su preferencia. Tal es el caso, para ejemplificar, del emperador Constantino II, quien despojó al Papa Liberio de sus derechos e impuso al archidiácono Félix (el luego conocido por antipapa Félix II) en el año 355, por su condición de arriano más acorde al ánimo imperial. Diez años más tarde se permitió al Santo Padre Liberio recuperar su posición, y Félix vivió retirado hasta su muerte.

3. Dobles elecciones y recurso subsecuente - no obligatorio - a un tercer candidato. En el siglo séptimo se presenta uno de estos casos entre Pascual y Teodoro, ambos elegidos por diferentes facciones de la Iglesia de entonces, y ambos renuentes a renunciar a sus pretensiones. Finalmente, se optó por un tercer candidato, que se convirtió en el Papa Sergio I.

De forma similar, en el siglo XIV la residencia oficial del papado se movió a Aviñón, Francia. Esto llevó a un cisma (el Gran Cisma Occidental), que comenzó en el año 1378 y produjo un papado en Roma, uno en Aviñón y otro establecido por el Concilio de Pisa. Si bien los dos últimos fueron considerados antipapados, el Papa de Aviñón era el legítimo, y por ello fue apoyado y exhortado por Santa Catalina de Siena en su famosa correspondencia. Sin embargo, la unidad se logró recién cuando fue elegido Martín V, en noviembre de 1417.

4. Cambio en la manera de elegir al Papa. Una muestra la tenemos en el año 1059, cuando se utilizó un procedimiento diferente al implementado hasta aquel momento. El nuevo sistema, proclamado por Su Santidad Nicolás II, privaba a los emperadores alemanes de la influencia que habían tenido hasta entonces en la decisión sobre los sucesores de San Pedro, y también limitaba en este aspecto a la nobleza romana. El resultado fue la elección del antipapa Honorio II, contra el Papa Alejandro II canónicamente elegido, quien finalmente fue también reconocido por el arrepentido emperador.

Estas son algunas de las variantes de un fenómeno que, en el sentido amplio, se expresa mediante la primera definición que mencionamos.

De mal en peor

Hemos contado algunos casos históricos, y nos basta por ahora con mencionar que, según el canonista e historiador Joseph Hergenröther, han existido alrededor de treinta antipapas durante un período comprendido entre los siglos III y XV. Vale decir, a modo estadístico, que habría surgido uno cada unos cuarenta años aproximadamente. ¿Por qué nos interesan tan inusuales estadísticas?

Bien sabida es por todo el mundo la existencia de estos personajes que de una u otra forma enturbiaron en su momento el orden y la unión de la cristiandad, pero poco o nada se sabe de lo que hoy ocurre.

¿Acaso hay quien mencione siquiera que en los últimos cincuenta años, el mundo ha presenciado la existencia de 16 antipapas declarados en el sentido lato del término, es decir, de personas que se adjudican la dignidad papal ilegítimamente y quieren ser reconocidos como tales? Este exorbitante número da que pensar, si a despecho del anterior listado terminamos determinando, atónitos, un término medio de un antipapa cada 3 años aproximadamente. Aunque, por supuesto, no deja de ser a efectos estadísticos comparativos que determinamos este número, ya que en realidad la cantidad se ha ido acrecentando con el correr de los años y el aumento de la confusión mundial en torno a las religiones, la fidelidad y el raciocinio.

Si bien la mayoría de ellos, gracias a Dios, no han alcanzado una relevancia muy significativa a nivel mundial, sí podemos observar que, en total, han conseguido desviar a varios millones de confusos creyentes, llevándoles por el camino del error y el cisma. Llama la atención, ante la primera profundización en este problema, el hincapié que todos ellos intentan subrayar con respecto a la Verdad de siempre. Es decir, que hasta el más ridículo e increíble de estos personajes excusa su existencia en base a una motivación aparentemente virtuosa: restaurar la "perdida" buena doctrina. Y es que, según nos explican incluso a través de encíclicas - obviamente apócrifas - el desvío nacido en determinados sectores que malinterpretaron el Concilio Vaticano II, dejó a la Iglesia sin guía y ellos vienen a ocupar el lugar vacante.

También es digno de mención el apego de la mayoría al milenarismo y a acusar de anticristo - con 666 y todo - a cada sujeto o institución que les resulta sospechoso. Se pierde aquí, de esta forma, toda la prudencia que une fe y razón en la Santa Iglesia, y nacen los desvaríos de que se sirve el demonio para dar comidilla a los desesperanzados.

Y aunque decíamos que la mayoría de ellos no ha alcanzado la posición que esperaban, ha habido algunos que han conseguido, por obra de la carencia de discernimiento de la feligresía, o por la propuesta de "sana doctrina" que quieren implementar, una adherencia envidiable para más de una secta de importancia reconocida.

Un recorrido por la actual demencia

Como hemos dicho, podemos contar hoy entre los reconocidos a dieciséis antipapas. Cada rumor sobre el deterioro de la salud del Santo Padre, hace florecer las figuras más bizarras. Curiosamente no existen "antipatriarcas" en el oriente, como no existen satanistas contrarios al protestantismo. Y es que la Verdad es la única perseguida.

Como características comunes podemos identificar una piedad "saint sulpiciana", dulzona, barroca, pretendidamente tradicionalista, sectaria e irracional.

La parodia del papado comienza con los antipapas que pretenden, según la profecía apócrifa atribuida a San Malaquías, ser el último Papa y restaurador máximo de la Iglesia. Ellos han tomado el nombre de Pedro II para gobernar. Entre los principales de esta "especie" contamos a:

Pedro II, Peter Athanasius II, Canadá.
Pedro II, Maurice Archieri, Paris, Francia.
Pedro II, Julius Tischler, Alemania.
Pedro II, Chester Olszewski, Pennsylvania, USA.
Pedro Romano II, William Kamm, Australia.
Pedro II, autodenominado prior en Dakota del Norte, Estados Unidos.

Mención aparte merece la osadía del antipapa Pedro II de Bruselas, entronizado en Roma el 10 de abril de 1984 ante la tumba de San Pedro por una facción disidente del Palmar de Troya. De tono falsamente conservador, es autor de una extensa encíclica (In Nomine Domini) en que se condena y excomulga a todo quien no le obedezca y siga.

Pero no queda aquí la demoníaca burla que, infiel a sus promesas, hace surgir más y más decadentes muestras del odio hacia el auténtico Vicariato. La lista es algo extensa, pero merece la pena conocerla:

Michel Collin, alias Clemente XV, 1950

Este antipapa francés se ha caracterizado por declaraciones altisonantes, rituales pseudotradicionales y, principalmente, por su declaración de ser un "iluminado" permanentemente visitado y aconsejado por pequeños extraterrestres en su pequeño Vaticano de Clémery.

Gastón Tremblay alias Gregorio XVII, 1968

Antipapa canadiense que mantiene una obra apostólica de gran popularidad: Ediciones Magníficat. Gracias a millones de folletos y reediciones de obras clásicas de sana doctrina, logra atraer a millones de personas directa o indirectamente a su anti-pontificado. Esta popularidad le ha valido graves persecuciones y descalificaciones por parte del resto de los antipapas.

Clemente Domínguez y Gómez, alias Gregorio XVII, 1978

Este antipapa fue declarado el último de la Iglesia por las apariciones de Garabandal y Palmar de Troya. Cabeza de una facción cismática, habla frecuentemente con una "aparición" de la Santísima Virgen y exhibe a diario "estigmas" y "sangramientos". Antes de ser nombrado Papa, este "vidente" y "salvador" de la Iglesia era un conocido homosexual apodado "La Voltio". Por desgracia, su acción ha sido tristemente retribuida con gran cantidad de adeptos que confían en sus erradas enseñanzas.

Chester Olszewski, alias Pedro II, 1980

Este obispo protestante (episcopaliano) dirige un pretendido "arzobispado católico de Bradford", con culto latino (misa tridentina) en la Iglesia de la Sagrada Familia. Se muestra reacio a difundir públicamente sus documentos de enseñanza pontificia.

Francis Konrad Schuckardt, alias Adrián VII, 1984

Se presenta como ardiente devoto de Nuestra Señora de Fátima. Desde sus inicios como predicador (1971) ha gustado del protagonismo y las polémicas. La prensa le ha denunciado como inmoral (homosexualidad, pederastia, etc.). Edita un semanario titulado "Nuestra Señora de Guadalupe" en que exhibe la tiara papal. A partir de 1984 su secta se desplaza a Comté de Plumas en California del Norte, donde cuenta con una capilla, un seminario y una escuela para chicos. Al momento de intervenir la policía con helicópteros, fueron bloqueadas sus 15 cuentas bancarias para "financiar operaciones durante el fin del mundo".

De identidad civil desconocida, Pedro Atanasio II de Bruselas, 1984

Ya mencionamos su historia al comienzo de este apartado.

David Bawden, alias Miguel I, 1990

El Papa Miguel raya en lo pintoresco. Estudió en 10 seminarios. Desde Écone hasta el último, siempre militó bajo la obediencia lefebvrista. Luego se desvincula y en una elección calificada como "payasada", es electo Papa. Anuncia al mundo que S.S. Pablo VI era el mismo Anticristo. Su secta se extiende por más de 24 países. Gusta de la aparición en portadas de revistas. Abdicó a favor del antipapa Lino II.

Fr. Valeriano Vestini, alias Valeriano I, 1990

Valeriano I fue nombrado como hijo predilecto del Padre Eterno en un cenáculo de oración que se congrega al este de Roma. En julio de 1991, Valeriano nombra 24 cardenales y crea una 'Orden misionera para la salvación de las almas' que se destaca por su piedad y espíritu de sacrificio.

Blasio Jesheck Ahitila (o Ahitler), 1991

Este Papa africano establecido en Kenia fue curado "milagrosamente" gracias a las oraciones de millares de fieles. Desde el hospital fue trasladado por más de 20.000 feligreses en oración hasta la Iglesia de San Pedro en Mogari. Es autor de una historia de la "Legión de María" dirigida por el "mesías" Melkio Simeo Ondetto, conocido como el "Jesús africano". El antipapa africano es fiel al latín y salmodia en sus liturgias el Dominus Vobiscum, Etcun Printutuo (sic) y el Ave Ave Ave Maria en tono dulzón y alargado.

Víctor Von Pentz, alias Lino II, 1994

Antipapa sudafricano, dirige la Comunidad Católica Bizantina y la revista Einsight y lucha en unión con los sedevacantistas alemanes, quienes al parecer le financian con extrema generosidad. Nuestros colaboradores nos comentan que no es raro recibir kilos (hasta 50 en algún caso) de material informativo de parroquias y actividades. Lino II mantiene relaciones estrechas con Elisabeth Gerstner, conocida como "Sor Pascualina" y con el Abad Gunther Schöbel, de igualmente dudosa legitimidad religiosa.

Maurice Archieri, alias Pedro II, 1995

El antiguo mecánico de automóviles, hoy Pedro II, supo de su nominación por una "visión intelectual" durante una oración carismática el día de Pentecostés de 1995. Luego proclamó encíclicas y proscribió la libertad religiosa aún dentro del mismo catolicismo. Para tal efecto propuso la restauración de una peculiar Inquisición que se limita a perseguir a sus enemigos. En sus parodias de misa explícitamente menciona que no está en unión con el "herético" Juan Pablo II. Adicionalmente adoptó el Club Internet de Francia como tribuna pontificia. Está vinculado con la falsa sucesión de Antioquia y otros falsos primados.

Mons. Lucien Pulvermacher, alias Pío XIII, 1998

Este legítimo cardenal católico fue electo Papa en una parodia de Cónclave (3 asistentes) en una cabaña montañesa. Hubo hasta humo blanco para anunciar la elección salvadora. Ha dictado encíclicas. Es el más "legítimo" antipapa del momento y uno de los más populares. Sus enseñanzas no olvidan mencionar con asiduidad la cercanía del fin del mundo y la llegada del anticristo. Sin embargo, en una relativamente amplia concordancia doctrinaria con la sana tradición de la Iglesia, es bastante nefasto el resultado en las mentes de su numerosa feligresía.

Jules Tischler, alias Pedro II

Toda la información disponible en forma pública es que es alemán y nació en 1908.

De nombre civil desconocido, Benedicto XL

Este antipapa se considera a sí mismo sucesor legítimo de Pedro de Luna, antipapa de Aviñón. La idea de la supervivencia de la Iglesia de Aviñón ha permanecido a lo largo de los siglos, como un mito persistente ligado al esotérico Grial. Como se sabe, a la muerte de este antipapa (Benedicto XIII o Pedro de Luna) el cardenal Bernard Garnier se autoproclamó Papa (Benedicto XIV). Desde entonces (siglo XIV) y hasta hoy se ha mantenido una Iglesia paralela a su "antidoble" vaticana. Elección tras elección, la "línea" secreta de antipapas en la clandestinidad llega hasta Benedicto XL. Su esoterismo cristiano de corte masónico, mariólatra y falsamente tradicionalista atrae grandes apoyos "ocultos".

De nombre civil desconocido, León XIV

De este antipapa francés tenemos sólo una fuente: In Defense of a Future Papal Election de Ken Mock, fechado el 18 de febrero de 1993, página 1. Su perfil se confunde, por semejanza, con el típico antipapa de pequeñas comunidades, fuerte carisma y falso tradicionalismo.

De nombre civil desconocido, Emmanuel I

Nuestra información proviene de la misma fuente arriba mencionada. Mantiene las mismas características, salvo que es de origen italiano y goza de mayor popularidad.

A modo de explicación

San Juan Eudes dijo en una ocasión que el mayor castigo de Dios sobre los malos pueblos es dar malos pastores. Y todos coincidimos en que estos años se han visto empañados con graves errores de buena parte de los mismos, más interesados en la revolución social que en la salud del alma de sus feligreses, y negadores incluso de verdades eternas como son el Infierno, la Virginidad de Nuestra Señora, y los dogmas todos de la Santa Iglesia. Es a esta crisis a la que se refiere Su Santidad Pablo VI en la Alocución 'Resistite fortes in fide', del 29 de junio de 1972, que citamos aquí en la versión de la Poliglotta Vaticana:

"Refiriéndose a la situación de la Iglesia de hoy, el Santo Padre afirma tener la sensación de que 'por alguna fisura haya entrado el humo de Satanás en el templo de Dios'. Hay la duda, la incertidumbre, lo complejo de los problemas, la inquietud, la insatisfacción, la confrontación. No se confía más en la Iglesia; se confía en el primer profeta profano [extraño a la Iglesia] que nos venga a hablar, por medio de algún diario o movimiento social, a fin de correr atrás de él y preguntarle si tiene la fórmula de la verdadera vida. Y no nos damos cuenta de que ya la poseemos y somos maestros de ella. Entró la duda en nuestras conciencias, y entró por ventanas que debían estar abiertas a la luz (...).

También en la Iglesia reina este estado de incertidumbre. Se creía que, después del Concilio, vendría un día asoleado para la Historia de la Iglesia. Vino, por el contrario, un día lleno de nubes, de tempestad, de obscuridad, de indagación, de incertidumbre. Predicamos el ecumenismo, y nos apartamos siempre más los unos de los otros. Procuramos cavar abismos en vez de llenarlos.

¿Cómo sucedió esto? El Papa confía a los presentes un pensamiento suyo: el de que haya habido la intervención de un poder adverso. Su nombre es el diablo, este misterioso ser al que también alude San Pedro en su Epístola. (Cfr. Insegnamenti di Paolo VI, Tipografía Poliglotta Vaticana, vol. X, pp. 707-709).

Y así como han surgido hasta repletar las ciudades gran cantidad de sectas, falsos mesías e ideologías espiritualistas, faltaba al mencionado demonio constituir dentro del perfil de su gran Enemiga, una ridiculización que a ojos vista deforma la fe de quienes se dejan obnubilar por el brillo de sus falsas joyas y degrada con su burla lo que sí es verdad de la Iglesia y que surge de sus manchadas bocas para mayor confusión de los creyentes.

Por eso, terminamos esta exposición con las palabras de Su Santidad Pío XII - en proceso de canonización - respecto a este enemigo de la Iglesia:

"El se encuentra en todo lugar y en medio de todos: sabe ser violento y astuto. En estos últimos siglos intentó realizar la disgregación intelectual, moral, social y de la unidad en el organismo misterioso de Cristo".

Santoral Católico 26 de noviembre

  • San Pedro de Alejandría, Obispo y Mártir
  • San Juan Berchmans, Confesor
  • San Siricio, Papa
  • San Leonardo de Puerto Maurizio, Sacerdote Misionero
  • San Silvestre de Gozzolini, Abad
  • San Pedro, Obispo de Alejandría, Mártir
  • San Basilio
  • San Conrado, Obispo de Constanza
  • San Nicón "Metanoeite"
  • Beato Humilde de Bisignano, Fraile franciscano


SAN PEDRO DE ALEJANDRÍA
Obispo y Mártir
Yo soy el camino, y la verdad, y la vida:
nadie viene al Padre sino por mí.
(Juan, 14, 6).

San Pedro de Alejandría fue un verdadero imitador de Jesucristo. Imitó su humildad rehusando, aunque fuese patriarca, sentarse en la cátedra patriarcal, y su caridad, abrazando al verdugo que venía a decapitarlo. Decapitado, permaneció de rodillas todavía algún tiempo, como si hubiese continuado rezando a Dios por sus perseguidores. Murió en el año 311.

MEDITACIÓN
SOBRE LA IMITACIÓN
DE JESUCRISTO

I. Jesús es el camino por el cual debemos llegar al cielo; hay que seguir la huella de sus pasos. Es nuestra Cabeza, Él, primero, nos ha abierto el camino del cielo: este camino es el de las humillaciones y de los sufrimientos; me engaño, pues, si pretendo ir al cielo por otro camino. En adelante quiero, oh mi divino Maestro, seguiros a todas partes adonde vayáis, al Huerto de los Olivos, al Calvario y hasta a la Cruz.
II. Jesús es la verdad; hay que ser impío para dudar de la verdad de sus palabras. Ha dicho Él que los pobres, los afligidos y los perseguidos son bienaventurados: ¿lo crees tú? ¿No crees más bien al mundo, que dice lo contrario? Preciso es que uno u otro se equivoque y quiera hacernos equivocar. No sois Vos, oh Jesús mío, el mundo es el engañador, ¡Y nosotros nos fiamos en él! O Cristo se equivocó, o el mundo está en el error. (San Bernardo).
III. Jesús es la vida; ha venido a este mundo para darnos una vida feliz y rica en toda clase de bienes, no de esta tierra, sino del cielo. Sobre todo en el adorable Sacramento del altar es donde nos da esta vida. ¿Cómo te acercas tú a la santa Mesa? Si tanto trabajamos para prolongar nuestra vida algunos días, ¡qué no deberíamos hacer para vivir eternamente! (San Agustín).

La imitación de Jesucristo
Orad por vuestro Obispo.

ORACIÓN
Dios omnipotente, mirad nuestra flaqueza; ved cómo el peso de nuestros pecados nos abruma, y fortificadnos con la gloriosa intercesión de San Pedro, vuestro pontífice mártir. por J. C. N. S. Amén.

miércoles 25 de noviembre de 2009

Santoral Católico 25 de noviembre

  • Santa Catalina de Alejandría, Virgen y Mártir
  • San Mercurio, Mártir
  • San Moisés, Mártir


SANTA CATALINA
Virgen y Mártir


Yo pondré las palabras en vuestra boca,
y una sabiduría a la que no podrán resistir
ni contradecir todos vuestros enemigos.
(Lucas, 21, 15)


Según su leyenda, Santa Catalina, nacida de familia de alto rango en Alejandría, con tanto éxito se entregó al estudio de las ciencias divinas y humanas, que, a los 18 años, confundió al emperador Maximino, y a los filósofos paganos, convirtiendo a gran número de éstos. Convirtió también a la emperatriz Fausta y al tribuno Porfirio, quienes sufrieron el martirio con ella y los filósofos convertidos. Como consecuencia de ser azotada con látigo de puntas de plomo once días estuvo medio muerta. Sometida al tormento de las ruedas con dientes de hierro, a la primera vuelta rompiéronse éstas. Acabó su suplicio siendo decapitada. Su cuerpo fue llevado por los ángeles a la cumbre del Sinaí.

MEDITACIÓN
SOBRE LA VIDA
DE SANTA CATALINA

I. Santa Catalina consagró su virginidad a Jesucristo desde edad muy temprana; prefirió conservar esta virtud padeciendo el martirio, a perderla subiendo al trono. ¡Oh virtud amable, que hace a los hombres amigos de Jesucristo, hijos de María, semejantes a los ángeles, y les da en la tierra un pregusto de la felicidad que regocija a los santos en el cielo!
II. Santa Catalina recibió la corona de los doctores con la de las vírgenes, porque predicó la fe, confundió a los filósofos y convirtió a muchos paganos. Aprende con esto que Dios es el autor de toda ciencia: "Él fue quien ilustró a Santa Catalina. Día y noche te consumes inclinado sobre los libros: vete a la fuente de todos los conocimientos, pide sabiduría al Señor. Él te la dará; pero, sírvete de tus luces para santificarte y para convertir a los otros. ¿Lo haces así?
III. A esas dos primeras coronas sumó ella la del martirio. Podía Catalina ser dichosa según el mundo: era hermosa, noble, rica, llena de ingenio, podía llegar a ser esposa de un emperador. Renunció a todas estas ventajas y murió por Jesucristo. ¿Qué hubieras hecho tú en su lugar? ¿qué haces todos los días? ¡Por un pequeño interés, abandonas al Señor! ¿Quieres participar de la corona del martirio? Mortifica tu carne, combate la voluptuosidad y la avaricia, desprecia al mundo. Afligir la carne, vencer las pasiones, resistir a la avaricia, triunfar del mundo, es una gran parte del martirio. (San Agustín).

La humildad
Orad por la buena educación
de la juventud.

ORACIÓN
Oh Dios, que disteis la ley a Moisés en la cumbre del monte Sinaí y en ella hicisteis enterrar por ministerio de los santos ángeles el cuerpo de vuestra virgen y mártir Santa Catalina, os suplicamos que nos hagáis llegar, por sus méritos e intercesión, a la montaña que es Jesucristo. Por J. C. N. S. Amen.

martes 24 de noviembre de 2009

¿Es pecado faltar a Misa el domingo?




Eduardo María Volpacchio




La respuesta a esta pregunta podría ser muy corta:

Sí, faltar a Misa –sin un motivo serio que lo justifique– es pecado grave.

Quizá interese detenernos un poco a analizar porque esto es así.

¿Y por qué faltar a Misa el domingo es un pecado?

Porque dejando de asistir dejamos de cumplir voluntariamente una obligación grave que tenemos. Y el incumplimiento de un deber grave, es una falta grave.

Por eso el punto de partida de esta cuestión es la consideración de la ley de la Iglesia que manda participar en la Misa los domingos y días festivos.

¿Por qué puede ser pecado, si quien falta a Misa no hace mal a nadie?

La gravedad de los pecados no se mide por cuánto mal hace a otros, sino por la ofensa que representa a Dios. Por eso, por ejemplo la blasfemia es un pecado grave, aunque ninguna otra persona la escuche.

Por otro lado quien falta a Misa el domingo se hace daño a sí mismo y a la Comunidad eclesial a la que pertenece. La falta de Dios es una carencia peligrosa: hace daño al alma.

¿Cuales son las obligaciones del católico?

Los católicos, además de los Diez Mandamientos que resumen la ley natural y que son válidos para todos los hombres –no sólo para los cristianos-, tenemos otras obligaciones específicas por serlo: son los cinco Mandamientos de la Iglesia.

Se trata de algunos deberes que regulan y encauzan la forma concreta de ser católicos: cómo nosotros amamos a Dios y le rendimos culto en la Iglesia. Entre ellos se encuentra la obligación de participar en la Santa Misa los domingos y fiestas de precepto.

Es una de las obligaciones más básicas de los católicos.

Sorprendentemente algunos católicos desconocen sus obligaciones. Y otros no acaban de creerse que existan verdaderos deberes que los obliguen. Piensan que por ser el amor la máxima ley cristiana, todo tendría que ser amor espontáneo, sin obligaciones. Pero esto no es así, ya que el amor es muy exigente: cuánto más amor, más exigencia de manifestarlo y de evitar todo lo que lo ofenda.

¿Es un consejo o es una ley?

Es importante distinguir los consejos y las leyes. Una cosa son las recomendaciones de cosas buenas que nos dan para ayudarnos a ser mejores: “procurá ayudar a los demás”, “tratá de rezar el Rosario”, etc. En este caso haremos lo que nos parezca oportuno, pero sin estar obligados en conciencia a seguir dichos consejos. Obviamente no pecamos, si decidimos no seguir un consejo.

Otra muy distinta son las leyes que nos obligan en conciencia: las leyes establecen estrictos deberes.

Entonces, ¿el incumplimiento de las leyes es pecado?

Tenemos que distinguir entre la ley divina –que viene directamente de Dios- y la ley eclesiástica –dictada por la Iglesia para concretar modos de servir y honrar a Dios.

La ley divina regula cuestiones esenciales de la vida, por lo que no admite excepciones: su incumplimiento siempre es malo, no puede no ser pecado. Es el caso de los Diez Mandamientos.

En cambio, la ley eclesiástica trata de unas concreciones mínimas de la Iglesia para ayudarnos a vivir la vida cristiana y no tiene intención de obligar cuando existe una grave dificultad para cumplirla. Por esto la ley eclesiástica no me obliga cuando su cumplimiento me representa una incomodidad grave: si un domingo estoy enfermo o tengo otra dificultad que me lo hace muy difícil no tengo obligación de ir a Misa.

Pero en situaciones normales obliga de tal manera que su incumplimiento es pecado.

Porque el desprecio de la ley de la Iglesia no puede ser bueno. Y no darle importancia, dejar voluntariamente de cumplirla, sin motivo, supone de hecho un desprecio.

Como no es una cuestión de opiniones personales, sino de lo establecido por la Iglesia, que es quien ha establecido las leyes eclesiásticas.

Veamos ahora qué nos enseña el Catecismo de la Iglesia Católica acerca de estos mandamientos (he resaltado con negrita las partes específicas sobre este tema).

LOS MANDAMIENTOS DE LA IGLESIA

2041 Los mandamientos de la Iglesia se sitúan en esta línea de una vida moral ligada a la vida litúrgica y que se alimenta de ella. El carácter obligatorio de estas leyes positivas promulgadas por la autoridad eclesiástica tiene por fin garantizar a los fieles el mínimo indispensable en el espíritu de oración y en el esfuerzo moral, en el crecimiento del amor de Dios y del prójimo. Los mandamientos más generales de la santa Madre Iglesia son cinco:

2042 El primer mandamiento (oír misa entera y los domingos y demás fiestas de precepto y no realizar trabajos serviles") exige a los fieles que santifiquen el día en el cual se conmemora la Resurrección del Señor y las fiestas litúrgicas principales en honor de los misterios del Señor, de la Santísima Virgen María y de los santos, en primer lugar participando en la celebración eucarística, y descansando de aquellos trabajos y ocupaciones que puedan impedir esa santificación de estos días (cf CIC can. 1246-1248; CCEO, can. 880, § 3; 881, §§ 1. 2. 4).

El segundo mandamiento ("confesar los pecados mortales al menos una vez al año") asegura la preparación para la Eucaristía mediante la recepción del sacramento de la Reconciliación, que continúa la obra de conversión y de perdón del Bautismo (cf CIC can. 989; CCEO can.719).

El tercer mandamiento ("recibir el sacramento de la Eucaristía al menos por Pascua") garantiza un mínimo en la recepción del Cuerpo y la Sangre del Señor en conexión con el tiempo de Pascua, origen y centro de la liturgia cristiana (cf CIC can. 920; CCEO can. 708. 881, § 3).

2043 El cuarto mandamiento (abstenerse de comer carne y ayunar en los días establecidos por la Iglesia) asegura los tiempos de ascesis y de penitencia que nos preparan para las fiestas litúrgicas y para adquirir el dominio sobre nuestros instintos, y la libertad del corazón (cf CIC can. 1249-51; CCEO can. 882).

El quinto mandamiento (ayudar a las necesidades de la Iglesia) enuncia que los fieles están además obligados a ayudar, cada uno según su posibilidad, a las necesidades materiales de la Iglesia (cf CIC can. 222; CCEO, can. 25. Las Conferencias Episcopales pueden además establecer otros preceptos eclesiásticos para el propio territorio. Cf CIC, can. 455).

Y en concreto, sobre la Misa dominical, señala:

2177 La celebración dominical del Día y de la Eucaristía del Señor tiene un papel principalísimo en la vida de la Iglesia. "El domingo en el que se celebra el misterio pascual, por tradición apostólica, ha de observarse en toda la Iglesia como fiesta primordial de precepto" (CIC, can. 1246,1).

"Igualmente deben observarse los días de Navidad, Epifanía, Ascensión, Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, Santa María Madre de Dios, Inmaculada Concepción y Asunción, San José, Santos Apóstoles Pedro y Pablo y, finalmente, todos los Santos" (CIC, can. 1246,1).

2178 Esta práctica de la asamblea cristiana se remonta a los comienzos de la edad apostólica (cf Hch 2,42-46; 1 Co 11,17). La carta a los Hebreos dice: "no abandonéis vuestra asamblea, como algunos acostumbran hacerlo, antes bien, animaos mutuamente" (Hb 10,25).

La tradición conserva el recuerdo de una exhortación siempre actual: "Venir temprano a la Iglesia, acercarse al Señor y confesar sus pecados, arrepentirse en la oración...Asistir a la sagrada y divina liturgia, acabar su oración y no marchar antes de la despedida...Lo hemos dicho con frecuencia: este día os es dado para la oración y el descanso. Es el día que ha hecho el Señor. En él exultamos y nos gozamos (Autor anónimo, serm. dom.).

La obligación del Domingo

2180 El mandamiento de la Iglesia determina y precisa la ley del Señor: "El domingo y las demás fiestas de precepto los fieles tienen obligación de participar en la Misa" (CIC, can. 1247). "Cumple el precepto de participar en la Misa quien asiste a ella, dondequiera que se celebre en un rito católico, tanto el día de la fiesta como el día anterior por la tarde" (CIC, can. 1248,1)
2181 La eucaristía del Domingo fundamenta y ratifica toda la práctica cristiana. Por eso los fieles están obligados a participar en la eucaristía los días de precepto, a no ser que estén excusados por una razón seria (por ejemplo, enfermedad, el cuidado de niños pequeños) o dispensados por su pastor propio (cf CIC, can. 1245). Los que deliberadamente faltan a esta obligación cometen un pecado grave.

2182 La participación en la celebración común de la eucaristía dominical es un testimonio de pertenencia y de fidelidad a Cristo y a su Iglesia. Los fieles proclaman así su comunión en la fe y la caridad. Testimonian a la vez la santidad de Dios y su esperanza de la salvación. Se reconfortan mutuamente, guiados por el Espíritu Santo.

2183 "Cuando falta el ministro sagrado u otra causa grave hace imposible la participación en la celebración eucarística, se recomienda vivamente que los fieles participen en la liturgia de la palabra, si ésta se celebra en la iglesia parroquial o en otro lugar sagrado conforme a lo prescrito por el Obispo diocesano, o permanezcan en oración durante un tiempo conveniente, solos o en familia, o, si es oportuno, en grupos de familias" (CIC, can. 1248,2).



Como se ve el Catecismo no deja lugar a dudas. Todo lo que se sale de esto, será una opinión personal al margen de lo establecido por la Iglesia.




Santoral Catòlico 24 de noviembre

  • San Juan de la Cruz, Confesor y Doctor
  • Santas Flora y María, Vírgenes y Mártires
  • San Crisógono, Mártir



SAN JUAN DE LA CRUZ
Confesor y Doctor

La caridad no tiene envidia,
no obra precipitada.
(I Corintios, 13, 4)



San Juan de la Cruz, de la Orden Carmelitana y émulo de Santa Teresa, tenía tal amor por Dios, que bastaba la vista de un crucifijo para fundirlo en lágrimas y hacerlo caer en éxtasis. Tres cosas pedía frecuentemente al Señor: la primera, no pasar día sin sufrir; la segunda, no morir siendo superior, y la tercera, acabar su vida en la humillación, el desprecio y la soledad. Fue escuchado. Las odiosas persecuciones de que fue objeto durante mucho tiempo, hasta la misma prisión, no hicieron sino aumentar su dicha. A punto de morir exclamó ¡Gloria a Dios! y, después, apretando el crucifijo sobre su corazón, extinguióse dulcemente el 14 de diciembre de 1591, a la edad de 49 años.

MEDITACIÓN
SOBRE LA ENVIDIA

I. Nada hay que el cristiano deba evitar más que la envidia, porque allí donde ella reina no hay caridad, ni humildad, ni tranquilidad de espíritu. La envidia nos hace enemigos de Dios, de nuestro prójimo y de nosotros mismos. Lo más raro es que el envidioso se hace más mal a sí mismo que a los demás. La dicha del prójimo tórnalo miserable y lo condena; se aflige a sí mismo sin poder hacer mal a los otros. El envidioso es el enemigo de su salvación más todavía que del Prójimo. (San Cipriano).
II. Tiénese envidia de los bienes del espíritu y de los bienes del cuerpo, de los bienes de la naturaleza y de los bienes de gracia. ¡Qué locura envidiar en tu prójimo aquello que Dios, en su liberalidad, le concedió, o aquello que él adquirió mediante su trabajo! Los bienes de la tierra muy poca cosa son para que sean Objeto de tu envidia; en cuanto a los dones y favores de Dios, si los deseas, eres un insensato envidiando a los demás, porque éste es el medio, precisamente, con que no los obtendrás.
III. Para Corregirse de este vicio, hay que buscar las fuentes, que son la vanidad y la falta de caridad. Considera, además, las penas que te causa la envidia y los pecados que te hace cometer; arruina tu salud y tu reputación. ¡Desdichado! ¡Imita el bien que ves en los demás, y no tendrás motivo para envidiarlos! Si no puedes imitarlos, alégrate de que practiquen la virtud y sigan el camino del cielo; es la manera de participar de sus méritos. Imita a los buenos, si puedes: si no puedes, alégrate con ellos. (San Cipriano).

La modestia en la Iglesia
Orad por los sacerdotes.

ORACIÓN
Oh Dios, que habéis hecho de San Juan de la Cruz, vuestro confesor y Doctor, un amante apasionado de la Cruz y de la perfecta abnegación de sí mismo, concedednos la gracia de llegar, caminando por sus huellas, a la gloria eterna. Por J. C. N. S. Amén.

lunes 23 de noviembre de 2009

Fátima: Misericordia y Justicia XII


Sin duda, el acontecimiento más grande del siglo XX, un último llamado del Cielo a los hombres. Existen muchas aristas de grave importancia y consecuencias palpables que nos muestran la desgracia de la desobediencia. Todo lo anterior, nos advierte de un futuro peligroso, no sólo en el plano temporal, sino que por sobre todo, debido a que está en juego la salvación de millones y millones de almas.

Recurriremos a diversas fuentes y obras, que a nuestro entender, nos aportan los elementos para la cabal comprensión del Llamado de Fátima, formando con ello una central de documentación, que en paralelo al programa radial dedicado al tema, sirva de fuente de consulta y esclarecimiento.



Episodio décimosexto

Fátima y el Apocalipsis

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Fuente: Radio Convicción

Santoral Católico 23 de noviembre

  • San Clemente I, Papa y Mártir
  • Beata Margarita de Saboya, Viuda
  • Santa Felicitas o Felicidad, Mártir
  • San Anfíloco, Obispo de Iconium
  • San Gregorio, Obispo de Girgenti
  • San Trudo



SAN CLEMENTE
Papa y Mártir


A este siervo inútil arrojadlo
a las tinieblas exteriores;
allí será el llanto y el crujir de dientes.
(Mateo, 25, 30)

San Clemente, cuarto Vicario de Jesucristo, en el año 90, había sido discípulo de San Pablo y después de San Pedro. Desterrado a causa de su celo en Quersoneso, fue obligado a trabajar en las minas y en ellas convirtió a un gran número de paganos. Trajano lo hizo arrojar al mar con un ancla atada al cuello. Mientras los cristianos oraban en la playa, las aguas retiráronse en la extensión de una legua, donde los cristianos encontraron un maravilloso templo de mármol y en su interior un sepulcro de piedra que contenía los restos del santo mártir. Los habitantes de la vecindad, sacudidos por este milagro, ocurrido hacia el año 100, se convirtieron a la fe cristiana.

MEDITACIÓN
SOBRE LA PEREZA

I. Dios castigará severamente a los cobardes servidores, que no hayan hecho fructificar el talento que les ha confiado. El hombre ha nacido para el trabajo; a pesar de la brevedad de la vida, pierdes tu tiempo en la pereza. Das acceso al demonio, que no te tentaría si te encontrase siempre ocupado. Mucho trabajo yo para dar contento a mis pasiones, me canso recorriendo los caminos de la iniquidad, ¡Y nada quiero hacer por la salvación de mi alma! Es tiempo ya de trabajar por el cielo.
II. Muchas causas tiene tu pereza: el temor de no obtener éxito, la aprensión de las dificultades, el respeto humano y el amor a tus comodidades son las principales. ¿De dónde proviene tanta negligencia por la obra de Dios, mientras empleas tanta solicitud en el logro de tus empresas temporales? Es porque no piensas en la temible majestad del Dios a quien sirves, es porque no consideras el poder de este Señor, que recompensará al servidor activo y diligente y castigará con suplicios eternos al servidor perezoso. ¡Maldito sea quien hace la obra de Dios con negligencia! (Jeremías).
III. Tiempo vendrá en que ya no podrás trabajar más; perezoso, cuánto habrás de querer haber hecho cuando ese momento llegue. Piensa seriamente en esa hora suprema. Considera el buen ejemplo de tantas santas almas y la gloria que te está preparada en el cielo si trabajas con ardor; te avergonzarás de hacer tan poco para ganar el cielo, mientras trabajas tanto para la tierra. El pensamiento del cielo destierra la pereza. (San Gregorio).

El fervor
Orad por las almas del purgatorio

ORACIÓN
Pastor eterno, considerad con benevolencia a vuestro rebaño y guardad lo con protección constante por vuestro bienaventurado mártir y Soberano Pontífice Clemente, a quien constituisteis pastor de toda la Iglesia. Por J. C. N. S. Amén.



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