
R.P. Julio Meinvielle
"El Judío en el Misterio de la Historia"
"El Judío en el Misterio de la Historia"
El judío no es como los demás pueblos, que hoy nacen y mañana fenecen; que crean una civilización admirable restringida a un punto del tiempo y del espacio. Recordemos los grandes imperiosde los egipcios, de los asirios, de los persas, de los griegos y romanos. Su gloria fue gloria de un día.
El pueblo judío, porción minúscula enclavada en la encrucijada del Oriente y del Occidente, está hecho de pequeñez para llevar el misterio de Dios a través de los siglos. Y para llevar este misteriograbado en su carne.
No debe crear una civilización porque esto es humano, y a él está reservado lo divino. Es el pueblo teológico, que Dios crea para sí. Moisés nos refiere en el Génesis cómo el Señor Dios, 2.000 años A. C., llama al Patriarca Abrahán, que vivía en Ur de Caldea, en la Mesopotámia, y le dice:
l. Sal de tu tierra, y de tu parentela; y de la casa de tu padre, y ven a la tierra que te mostraré.
2. Y hacerte he en gran gente, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendito.
3. Bendeciré a los que te bendigan y maldeciré a los que te maldigan, y en ti serán benditos todos los linajes de la tierra. (Cap. 12).
El pueblo judío, hijo de Abrahán, tiene entonces su origen en Dios, porque Él lo selecciona delresto de la humanidad y porque a Él le promete su bendición en forma tal que en él serán benditos to-dos los linajes de la tierra. Israel, entonces, es grande, y grande con grandeza teológica.
¿Pero esta grandeza de Israel estriba puramente en su descendencia carnal de Abrahán, en que este pueblo está formado en los lomos del Patriarca, o en cambio estriba en la fe que tiene Abrahán en la Promesa de Dios?
Esto es sumamente importante; porque si las bendiciones de Dios son para la descendenciacarnal de Abrahán, para la pura descendencia carnal, entonces por el hecho de ser hijo de Abrahán, elpueblo judío será elegido y bendito entre todos los linajes de la tierra.
Si en cambio las bendiciones están reservadas a la fe en la Divina Promesa, la pura descenden-cia carnal no vale; es necesaria la descendencia de Abrahán por la fe en la Promesa, o sea una descendencia espiritual fundada en la fe.
Imael e Isaac
¿En qué estriba, entonces, la grandeza de Israel, según los divinos designios? Para mostrarlo Dios le da a Abrahán dos hijos. Uno, de su esclava Agar, que nace en forma corriente y natural, y reci-be el nombre de Ismael. El otro que contra toda esperanza le pare su mujer Sara en la vejez, de acuerdoa la Promesa de Dios, y que es llamado Isaac.
Con Isaac y con su descendencia después de él confirma Dios el pacto celebrado con Abrahán. A Ismael le otorga el Señor también una bendición puramente material, prometiéndole hacerle caudillode un gran pueblo. De este Ismael descienden los actuales árabes, que tan reciamente se han opuesto ala entrada de los judíos en Palestina. Como Ismael, el hijo de la esclava, se burlase y persiguiese aIsaac, Abrahán, a instancia de Sara, su mujer, y de acuerdo a la orden de Dios, tuvo que echarlo de su casa. (Ver Génesis, cap. 21,-9-21).
¿Qué significado tienen estos dos hijos de Abrahán, Ismael e Isaac? San Pablo, el gran Apóstolde los Misterios de Dios, nos explica que en Ismael e Isaac están prefigurados dos pueblos. (San Pablo ad. Gal. 4, 22-31).
Ismael, que nace primero de Abrahán, como fruto natural de su esclava Agar, figura la Sinagoga de los judíos, que se gloría de venir de la carne de Abrahán. Isaac, en cambio, que nace milagrosamente de acuerdo a la promesa divina, de Sara la estéril, representa y figura a la Iglesia, que ha surgido, como Isaac, por la fe en la Promesa de Cristo.
No es, por tanto, la descendencia carnal de Abrahán lo que salva, sino su unión espiritual por la fe en Cristo.
El pueblo judío, formado en Abrahán, no es precisamente por su unión carnal con Abrahán,sino asemejándosele en la fe, creyendo en Cristo, como puede lograr su salud.
Todos los que se unen con Cristo forman la descendencia bienaventurada de Abrahán y de losPatriarcas, y son el objeto de las Divinas Promesas. La Iglesia es Sara hecha fecunda por la virtud de Dios. El espíritu vivifica, y la carne, en cambio, nada vale, decía más tarde Jesucristo. (S. Juan 6, 64).
¿Podría suceder que este pueblo, o parte de este pueblo, unido por lazos carnales con Abrahán,creyese que esta pura unión genealógica es la que justifica y salva?
Sí podría suceder, y sucedió... Y para prefigurarlo, comenta el Apóstol San Pablo, dispuso Dios que Abrahán tuviese dos hijos, uno de la esclava y otro de la libre. Mas el de la esclava nació según la carne; al contrario, el de la libre nació en virtud de la Promesa. Todo lo cual fue dicho por alegoría para significar que el hecho de una pura unión carnal con Abrahán está representado en Ismael, el hijo de la esclava, y la imitación de Abrahán por la fe en Jesucristo figurada en Isaac, el hijo de la Promesa7.
De aquí que haya que distinguir entre los verdaderos israelitas porque imitaron su fe en Dioscreyendo en Jesucristo, y éstos están figurados en Isaac, y los israelitas que descienden de Abrahán por la carne sin imitar su fe, y éstos están figurados en Ismael.
Ismael perseguía a Isaac. Y San Pablo, comentando, añade: Mas así como entonces el que había nacido según la carne perseguía al nacido según el espíritu, así sucede también ahora. (Gál.4.29).
Y aquí está expresada la necesidad teológica de que Ismael persiga a Isaac, la Sinagoga persiga a la Iglesia, los judíos que están unidos con Abrahán por sólo una unión carnal persigan a los cristianos,verdaderos israelitas, unidos por la fe en Cristo.
Esaú y Jacob
El mismo misterio nos lo revelan los dos hijos que el Señor concedió al Patriarca Isaac: Esaú y Jacob.
Nos refiere el Génesis en el capítulo 95:
21. Hizo Isaac plegarias al Señor por su mujer, porque era estéril, y el Señor le oyó, dando a Rebeca virtud de concebir.
22. Pero chocaban entre sí, en el seno materno, los gemelos que concibió; lo que le hizo decir: Si estome había de acontecer, ¿qué provecho he sacado yo de concebir? y fue a consultar al Señor.
23. El cual respondió diciendo: Dos naciones están en tu vientre y dos pueblos saldrán divididos en tu seno, y el uno sojuzgará al otro pueblo y el mayor ha de servir al menor.
24. Llegado ya el tiempo del parto, he aquí que se hallaron dos gemelos en su vientre.
25. El que salió primero era rubio y todo velludo, a manera de pellico, y fue llamado Esaú. Saliendo inmediatamente el otro, tenía asido con la mano el talón del pie del hermano, y por eso se le llamó Jacob.
San Pablo en su carta a los romanos, donde revela el misterio del pueblo judío, hace ver cómoEsaú, el mayor según la carne, es el pueblo judío, unido con Abrahán por puros lazos de sangre, y Jacob, el hermano menor, es la Iglesia (formada de judíos y gentiles), que porque está unida por la fe enCristo, es preferida a Esaú. Y así se cumplen las palabras escritas: He amado más a Jacob y he aborrecido a Esaú. Y así la Iglesia vence a la Sinagoga, aunque la Sinagoga, como Esaú, mantiene vivo su odio y dice en su corazón: Yo mataré a mi hermano Jacob. (Gén. 27, 41)
Grandeza del Pueblo Judío
He recordado estas figuras de los antiguos Patriarcas no como evocación literaria, sino porque en el origen mismo del pueblo judío, en Abrahán y en Isaac, está figurada la grandeza y miseria de este pueblo y su oposición con la Iglesia.
El pueblo judío es el linaje teológico, escogido, consagrado, santificado para significar y traer-nos en su carne a Ese otro que había de venir, al Esperado de las naciones.
He aquí lo tremendo de ese pueblo: su carne está santificada y estigmatizada para traemos a Aquél que es la Verdad y la Vida; que es la Salud de los hombres.
Pero, ¿por qué esta carne es santa? ¿Porque es del linaje de Abrahán, o porque ha de traemos aCristo?
En otros términos: ¿Es Cristo quien santifica al linaje judío, o es el linaje judío el que santifica al Cristo?
He aquí, entonces, que Cristo, como había, predicho Isaías (ad. Rom. 9, 33), ha sido puesto como piedra de tropiezo y de escándalo para este pueblo.
Porque si este pueblo, con la humildad de Abrahán,cree en el Cristo que santifica su linaje, está llamado a ser raíz y tronco de una frondosa Oliva que es la Iglesia de Jesucristo; si en cambio parte de este pueblo rechaza al Cristo fundado en la soberbia de su linaje, está llamado a ser la raíz y el tron-co de una Vid silvestre que no produce sino frutos amargos de pecado.
Si lo primero, este pueblo será Isaac, Jacob, Abel; si lo segundo, este pueblo está llamado adesempeñar el papel de Ismael, Esaú, Caín.
Pero este linaje escogido siempre tendrá superioridad sobre los otros linajes de la tierra. Si acepta al Cristo será lo principal, lo mejor de la Iglesia. Será la raíz y el tronco de esa Oliva que produ-ce frutos para la vida eterna, como enseña el Apóstol. Si rechaza al Cristo será también lo principal, es a saber lo peor en el reino de la iniquidad.
El Apóstol San Pablo, que con orgullo se sentía israelita, subraya esta superioridad del judío enlo bueno y en lo malo cuando, escribiendo a los Romanos, dice (2, 9-10):
Así que tribulación y angustia aguardan al alma de todo hombre que obra mal, del judío prime-ro y después del griego.
Mas la gloria y el honor y la paz serán de todo aquél que obra bien, del judío primero y después del griego.
Grande es, pues, la superioridad de los judíos, enseña el mismo Apóstol, (Rom, 3, 2) porque a ellos les fueron confiados los oráculos de Dios.
El judío es, entonces, primero en el orden de la bondad, en el misterio de la gracia. Judío, entonces, el tronco del árbol que es la Iglesia. Judíos o Israelitas, los Patriarcas; Judíos los Profetas; Judío, Bautista el Precursor; Judío, San José; Judía, la Madre de Dios; Judío, Nuestro Adorab1e Salvador, en quien son benditas todas las naciones. Judíos los Apóstoles y Evangelistas; Judío el Proto-mártir Esteban.
¡Qué pueblo, este pueblo teológico, hecho tronco del Árbol de la Iglesia!
Delante de esta Oliva, ¿qué valen los pueblos gentiles que no son más que pobre acebuche.
¿Qué el poderío de Roma y la ciencia de los griegos? Estulticia y necedad, los llama el Apóstol, porque absolutamente de nada sirven para la salud.
Los gentiles, con los griegos a la cabeza, si quieren entrar en la vía de salud tienen que entrarde limosna, aprovechando que algunos judíos serán rechazados para que ellos puedan ser injertados, y así dice el Apóstol que la caída de parte del pueblo judío:
¡Qué pueblo, este pueblo teológico, hecho tronco del Árbol de la Iglesia!
Delante de esta Oliva, ¿qué valen los pueblos gentiles que no son más que pobre acebuche? ¿Qué el poderío de Roma y la ciencia de los griegos? Estulticia y necedad, los llama el Apóstol, porque absolutamente de nada sirven para la salud.
Los gentiles, con los griegos a la cabeza, si quieren entrar en la vía de salud tienen que entrar de limosna, aprovechando que algunos judíos serán rechazados para que ellos puedan ser injertados, yasí dice el Apóstol que la caída de parte del pueblo judío:
Ha venido a ser una ocasión de salud para los gentiles.
17. Si algunas ramas han sido cortadas, y si tú, pueblo gentil, que no eres más que un acebuche, has sido injertado en lugar de ellas y echo participante de la savia que sube de la raíz del olivo.
18. No tienes de qué gloriarte contra las ramas. Y si te glorías, sábete que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti. (Rom. 11).
Miserias del Pueblo Judío
Pero cuanto mayor sea la grandeza de Israel, que ha sido predestinado en el Cristo, tanto ma-yor ha de ser su fidelidad a Cristo. ¡Miserable este pueblo si llega a rechazar a Aquél que es su salud!Entonces seguirá siendo el primero, pero el primero en la iniquidad. Y todo cuanto más inicuo y per-verso produzca el mundo saldrá también de éste pueblo.
Judío fue Judas el traidor, Judíos, Anás y Caifás. Judío el pueblo que se gozaba con la sangredel Salvador y que exclamaba: Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos. Judíos, los queapedrearon a San Esteban. Judíos, los que dieron muerte al Apóstol Santiago de Jerusalén. Judíos, todos los que acechaban contra la predicación de los Apóstoles. El crimen más grande de todos lostiempos, la muerte del Hombre Dios, ha sido perpetrado por éste pueblo, que mereció por eso el nom-bre de "pérfido".
¿En qué está la raíz del pecado y de todos los errores judaicos?
En que parte de este pueblo creyó que las Promesas hechas a los judíos a causa de Cristo que debía nacer de ellos fueron hechas a su carne, a su genealogía.
En otras palabras: En lugar de advertir que si el pueblo judío era pueblo de predilección lo era por el Cristo, ellos, en su obcecación, creyeron que el Cristo recibió gloria de su descendencia genealógica.
Así no era de Cristo de quien venía la gloria, sino de la carne de Abrahán. Por esto los fariseos,encarnación genuina de este espíritu de iniquidad, decían con orgullo para no aceptar a Jesucristo: Nosotros tenemos por Padre a Abrahán.
Su pecado consistió entonces, en carnalizar las divinas Promesas. De esta suerte, dieron valor de substancia a lo que no era más que figura. Esperaron la salud de lo que no era sino un signo.
Y del Mesías, que era el esperado para traer al mundo la gracia y la verdad, hicieron ellos un dominador político, terrestre, que debía asegurar y perpetuar la grandeza de Israel sobre todas las naciones sujetadas como esclavas al imperio judaico.
Carnalización del Pueblo Judío
Es a1eccionador indicar las etapas del proceso de carna1izaeión obrado en e1 pueblo judío.
Siempre fue e1 israelita de condiciones natura1es perversas, dominado por una gran soberbia y una gran avaricia.
Moisés advierte expresamente a los israelitas (Deut. 9,6):
Sabe, pues, que no por tus justicias te ha dado el Señor Dios tuyo esta excelente tierra en posesión, pues eres un pueblo de cerviz muy dura.
Y advierte más adelante (Deut. 9, 13-14):
13. Y me dijo de nuevo el Señor: Veo que este pueblo es de dura cerviz.
14. Déjame que lo desmenuce y que borre su nombre de debajo del cielo y te ponga sobre una gente que sea mayor y más fuerte que ésta.
Pero de modo particular este pueblo prevaricó y se carnalizó en la época de los Reyes, entregándose a mil deshonestidades e idolatrías, de suerte que en castigo fue primero desmembrado y llevado luego en cautivo a Babilonia por el rey Nabucodonosor, seiscientos años A.C.
Setenta años duró este cautiverio, al cabo de los cuales, vueltos los judíos a Palestina, se reconstituyeron en nación sobre las bases nuevas y más firmes que les dio Esdras, a quien los judíos consideran un legislador casi tan grande como Moisés. De esta reorganización que dio Esdras al pueblo judío, arranca en realidad el judaísmo tal como era en tiempo de Jesucristo y como se perpetúa hasta nosotros.
Para caracterizar a los judíos, hemos de decir que el judío es un pueblo atado a un Libro, elLibro por excelencia, la Ley, la Thora. En realidad forman la Thora los 5 libros del Pentateuco que escribió Moisés. Pero los judíos sólo aceptan la Thora con las interpretaciones que los Rabinos han idotrasmitiendo de boca en boca como palabra de Dios superior a la del mismo Moisés, interpretaciones que han quedado consignadas y, en cierto modo, petrificadas en un voluminoso libro, llamado el Talmud, que es el código civil y religioso de los judíos.
El Judaísmo
Los judíos son, entonces, un pueblo forjado por la mentalidad de los Rabinos, en especial de los Rabinos fariseos.
El Fariseo nos muestra al vivo el carnalismo judaico. Carnal, digo, no precisamente porque losjudíos tengan una propensión especial a los pecados de la impureza, sino en la acepción que Jesucristo daba a esta palabra cuando anatematizaba la tendencia de atribuir una interpretación literal, inferior yterrestre a lo que en la mente de Dios tiene un sentido espiritual superior y celeste.
Los Fariseos, en lugar de seguir las huellas de los Profetas que, como Isaías y Ezequiel, habíanpredicado la adoración de Dios en espíritu, la compunción del corazón, la reforma de las costumbres, lacaridad para con todos los hombres, se afanaron por inculcar en el pueblo la observancia literal de ritos mezquinos y un sentimiento de orgullo por el hecho de la descendencia carnal del Patriarca Abrahán.
Nosotros somos hijos de nuestro Padre Abrahán, exclamaban con orgullo, como si la carne jus-tificase. (San Juan, 8, 31 y sig.).
Los Fariseos, casuístas miserables, habían redactado numerosas prescripciones sobre la purifi-cación, la ablución, la loción e inmersión de las manos, de los cuerpos, de las copas, de los manteles, afin de asegurar la pureza del pueblo. Obligaban al baño a todo fiel que había tocado a un no-judío en el paseo, en el mercado, y consideraban grave pecado la violación de estas reglas rituales.
El que comiere pan sin lavarse las manos -dice el Talmud-, obra tan mal como el que se echa con la meretriz.
Nada demuestra mejor el carnalismo judaico que aquellos terribles ¡ay! que en los últimos días de su vida mortal pronuncia Cristo, denunciando la hipocresía de religión, la hipocresía de pureza y lahipocresía de piedad del pueblo farisaico. (Mt. 23).
Denuncia la hipocresía de religión cuando dice:
13. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas! que cerráis el reino de los cielos a los hombres, porque no vosotros entráis ni dejáis entrar a otros.
14. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas! que rodeáis la mar y la tirra para hacer un prosélito, y después de haberle hecho le hacéis dos veces más digno del infierno que vosotros.
16....¡ay de vosotros, guías ciegos!...
23. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas! que pagáis diezmos de la yerba buena y del eneldo y del comino y habéis dejado las cosas que son más importantes de la Ley, la justicia y la misericordia y la fe.
24. Guías ciegos que coláis el mosquito y os tragáis el camello.
Denuncia la hipocresía de pureza cuando les increpa, diciendo:
25.¡Ay de vosotros, escribas y fariseo. hipócritas! que limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, y pordentro estáis llenos de inmundicia y de rapiña.
27. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas! que sois semejantes a los sepulcros blanqueado, que parecen de fuera hermosos a los hombres y dentro están llenos de huesos de muertos y de toda suciedad.
Denuncia por fin la simulación de culto y piedad para con los antepasados cuando les dice:
29. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas! que edificáis los sepulcros de los Profetas y adornáis los monumentos de los justos.
30. Y decís: Si hubiéramos vivido en los días de nuestros padres, no hubiéramos sido sus compañeros en la sangre de los profetas.
32. Llenad vosotros la medida de vuestros padres.
33. Serpientes; raza de víboras, ¿cómo huiréis del juicio de la gehenna?
34. Por esto he aquí que yo envío a vosotros profetas, y sabios y doctores, y de ellos mataréis y crucificaréis, y de ellos azotaréis en vuestras sinagogas y los perseguiréis de ciudad en ciudad.
35. Para que venga sobre vosotros toda la sangre inocente desde la sangre de Abel el justo hasta la sangre de Zacarías, hijo de Barachías, al cual matasteis entre el templo y el altar.
Nadie en el curso de la historia ha pronunciado anatemas más terribles que el Hijo de Dios contra este pérfido carnalismo judaico que iba a colmar toda medida con la muerte del Justo por excelencia.
El Gran Pecado de los Judíos
El 14 de Nisán del año 33, el pueblo judío, agrupado en Jerusalén delante del Pretorio del gobernador Pilatos, azuzado por sus sacerdotes, pide a voz en grito la muerte del Prometido.
Crucifícale, dicen, crucifícale.
¿Qué mal ha hecho?
Nosotros -responden los judíos- tenemos una Ley, y según esta Ley debe morir. (Juan, 19, 7). Y antes habían dicho los Rabinos en un concilio secreto contra Jesús: ¿Qué hacemos...? Si lo dejamos así, creerán todos en él; y vendrán los Romanos y arruinarán nuestra ciudad y nación. Y Caifás añadía: Conviene que muera un hombre por el pueblo y no que toda la nación perezca. (Juan, 11, 48-50).
Los judíos, entonces, en nombre de su Ley, de su Thora, y para servir a los intereses carnales de su Nación, de su Raza, piden la Sangre de Aquel que les fue prometido corno Bendición.
Ellos concitan a los gentiles contra Jesús; ellos, con los gentiles como ejecutores de sus planes, crucifican a Aquel que será levantado en alto como Signo de contradicción. (Lc. 2, 34).
Y Cristo, Piedra de Tropiezo, levantado en alto, por encima del tiempo y del espacio, con los brazos extendidos, dividirá en dos a este pueblo; los unos en la persona de los Apóstoles, serán los grandes instrumentos de la Misericordia de Dios en la Fundación y Propagación de la Iglesia; los otros, en la persona de los escribas y fariseos, serán instrumentos de la Justicia Divina en el Reino de Satanás, en su obra de perdición de la Iglesia y de las almas.
El Judío, Verdadero Caín
Dios no exterminará al judaísmo carnalizado. Cuando los judíos deicidas se vuelvan al Señor y, como verdadero Caín, le digan:
13. Mi iniquidad es muy grande para merecer el perdón.
14. He aquí que me echas hoy de la haz de la tierra, y me esconderé de tu presencia, y seré vaga-bundo y fugitivo en la tierra; por lo que todo el que me hallare me matará. (Gén., 4).
El Señor les dirá, como a Caín:
15. No será así; antes bien, todo el que matare a Caín, siete veces será castigado, y puso el Señor a Caín señal para que no le matase todo el que lo hallase.
Y desde entonces este pueblo marcado con el Sello de Dios debe andar errante por el mundo, ¿haciendo qué? Llevando en su carne el testimonio de Cristo en el misterio de la iniquidad.
Porque la carne judía, quiérase o no, proclama a Cristo el Bendito de todos los siglos. Lo proclama la carne porque Cristo es de esa genealogía. Lo proclama la carne judía porque esa Ley del judío, rabínicamente interpretada, ha crucificado a Cristo, Término y Cumplimiento de la Ley. Y Cristo no puede ser recordado sin que recordemos al judío, y el judío no puede ser recordado sin que recordemos a Cristo.
Lo proclama la carne judía en el misterio de iniquidad porque el judío, sellado en la iniquidad después que perpetró su crimen, queda para el resto de la historia como el agente de iniquidad. El judío, que fue misterio de bondad, queda convertido en misterio de iniquidad. Ya no es Isaac, sino Ismael. No Jacob, sino Esaú. No Abel, sino Caín.
Otros le han arrebatado los derechos de primogenitura. A otros les fueron acordadas las Bendi-ciones de la Promesa. Y esos otros somos todos aquellos -judíos y gentiles, judíos primero y después gentiles- que formamos la Iglesia de Jesucristo.
La Iglesia de Jesucristo es el verdadero Isaac, el verdadero Jacob y el verdadero Abel. Cristo ha sido el santificador de judíos y gentiles para formar una creación nueva, la Iglesia de Jesucristo, que adora al Padre en Espíritu y en Verdad. (Juan, 4, 23). Frente a la Iglesia, que es Isaac, Jacob, Abel, ¿qué hará la Sinagoga?, ¿qué hará el judío?
Hará el papel de Ismael, de Esaú y de Caín.
¿Qué hacía Ismael con Isaac? Se burlaba de él y le perseguía. (Gén. 21, 9). ¿Qué hacía Esaú con Jacob?
Nos dice el Génesis, 27:
41. Esaú, pues, aborreció siempre a Jacob por la bendición con que su padre le había bendecido; y decía en su corazón: Vendrán los días de luto de mi padre y mataré a mi hermano Jacob.
He aquí el papel que le toca entonces desempeñar a la Sinagoga, al judío que queda judío y no quiere reconocer a Cristo. Se dedicará a perseguir a la Iglesia, como observa el Apóstol.
Y tendrá que hacerlo porque ésa es su misión, su papel teológico.
El judío será, entonces, el agente de la iniquidad. Así como en el reino de la bondad le cupo y le cabe (porque la historia es un presente a los ojos de Dios) la primacía, así también en el reino de la maldad le ha de caber el primer lugar. Y todo lo malo que se perpetre en los veinte siglos de historia cristiana debe ser primera y principalmente judaico. Los otros pueblos, los gentiles, si quieren obrar la iniquidad tendrán que venir a la zaga de los judíos. Los gentiles, si quieren carnalizar, tendrán que judaizar; así con gran exactitud teológica los Santos Padres llaman judaizantes los gentiles que diseminan la herejía.

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Conclusiones Teológicas
Yo no sé si habré logrado exponer con fuerza la oposición teológica, es decir, dispuestapor Dios, que ha de existir a través de la historia cristiana entre la Sinagoga y la Iglesia, entre cris-tianos y judíos, entre Isaac e Ismael, entre Jacob y Esaú. En los dos capítulos siguientes estudiaréhistóricamente estas relaciones entre judíos y cristianos. Lo indispensable aquí es dejar consigna-das las conclusiones teológicas a cuya luz debe interpretarse la historia.
Primera Conclusión
El pueblo judío, cuyo destino fue traernos a Cristo, tropezó en Cristo. Parte del pueblo cre-yó en Cristo y se edificó sobre Él para formar la raíz y el tronco de la Oliva que es la Iglesia. Otraparte del pueblo cayó y renegó de Él invocando el orgullo carnal de la raza y de la nación judaica.Esta parte de Israel fue rechazada y lleva sobre sí la sangre de Cristo como maldición. Esta parteforma el Judaísmo propiamente dicho, que es herencia y continuación de los Rabinos que rechazaron a Cristo.
Después de Cristo no hay, para los descendientes de Abrahán, sino dos caminos: o ser cris-tianos adhiriéndose a Cristo, o ser judíos. El que a sabiendas no se convierte sinceramente al cristianismo, es judío con todas las perversidades satánicas de la raza estigmatizada.
Segunda Conclusión
El Judaísmo es un enemigo declarado y activo de todos los pueblos en general, y de modoespecial de los pueblos cristianos. Desempeña el papel de Ismael, que perseguía a Isaac; de Esaú,que buscaba matar a Jacob; de Caín, que dio muerte a Abel. San Pablo, en su 1ª Carta a los Tesalonicenses, dice que los judíos son enemigos de todos los pueblos (2, 15). Observemos que esto estremendo e importantísimo. Son enemigos teológicos. Es decir, no es una enemistad local, o desangre, o de intereses. Es una enemistad dispuesta por Dios. Los judíos, si son judíos, es decir, sino se han convertido sinceramente al cristianismo, aunque no quieran buscarán con mentiras hacerdaño, perder y corromper a los cristianos, apoderarse de sus bienes y sujetarlos como a viles es-clavos. Desempeñan en ello una función teológica como la desempeña el diablo, de quien sonhijos, en expresión de Jesucristo, quien decía de los fariseos: Vosotros sois hijos del diablo y que-réis cumplir los deseos de vuestro padre. El fue homicida desde el principio, y no permaneció enla verdad porque no hay verdad en é!; cuando habla mentira, de suyo habla, porque es mentirosoy padre de la mentira. (Juan, 8, 44).
Tercera Conclusión
Si los judíos son enemigos teológicos, esta enemistad debe ser universal, inevitable y terrible. Universal, porque debe extenderse a todos los pueblos, ya previniendo al Cristianismo, yaacompañándole, y así vemos que donde va el cristianismo van los judíos. No hay modo de evitar-lo, porque es teológico. El Cristianismo y el Judaísmo han de encontrarse en todas partes sin re-conciliarse y sin confundirse. Representan en la historia la lucha de Lucifer contra Dios, de lastinieblas contra la Luz, de la carne contra el Espíritu. Representan en el tiempo el cumplimientoespiritual y el cumplimiento carnal de la Escritura. La Letra tiene que estar en todas partes paraser sirvienta del Espíritu, y por esto Santo Tomás de Aquino enseña que el judío es sirviente de laIglesia.
Enemistad terrible, porque es teológica. En el judío hay un misterio de iniquidad, comoenseñan San Jerónimo y San Justino haciéndose eco de Jesucristo y de la predicación Apostólica.No os fiéis del judío porque ejerce la enemistad simulando que os beneficia. Jesucristo los anate-matiza llamándoles infinidad de veces hipócritas y mentirosos. El judío hace daño sin mostrar lamano. Los judíos obran detrás de los bastidores, insinúa el gran judío Disraeli. Y en ello no hacensino perpetuar lo que un día hicieron con el Cristo: ellos tramaron contra Él la conjuración secreta,pero sus planes los ejecutaron los gentiles. Así la acción judaica sobre el mundo se realiza en lasombra de los concilios secretos, y los personajes que parecen regir los pueblos no son más que títeres manejados por estos hijos de la iniquidad.
Cuarta Conclusión
Después que Cristo fue levantado en alto sobre el monte Calvario, el mundo ha quedadoentregado a dos fuerzas verdaderamente opuestas: la judía y la cristiana.
En el mundo actual, en todas las manifestaciones de la vida no puede haber más que dosmodos verdaderamente fundamentales, dos polos de atracción: el. cristiano y el judío. Sólo dosreligiones: la cristiana y la judía. Sólo dos internacionalismos: el cristiano y el judío. Todo lo queno sea de Cristo y para Cristo se hace en favor del judaísmo.De aquí que la descristianización delmundo corra paralelamente con su judaización.
¿Por qué no puede haber más que estos dos modos? Porque éstos son los únicos queridospor Dios. Son los únicos teológicos. Dios ha repartido el mundo entre Isaac e Ismael, entre Jacoby Esaú, entre Caín y Abel, entre el Cristo y el Anticristo. Todas las fuerzas humanas tienen queplegarse en uno u otro frente.
De aquí que a los pueblos gentiles, a nosotros, a quienes se nos ha propuesto la vocación a la fe cristiana, no nos queda más que dos caminos: o cristianizarnos o judaizarnos. O formar en laOliva de la Iglesia o en la Vid estéril del Judaísmo; o ser hijos de Sara la libre, o de Agar la esclava.
Los pueblos gentiles, si quieren ser libres y grandes, no tienen otra solución que adherirsehumildemente a la Iglesia; no tienen otra grandeza en la libertad que la grandeza incomparablede las naciones cristianas de la Edad Media, que forjó los santos y los héroes, que levantó lascatedrales, que educó al pueblo en la contemplación de los santos, que le dio el sentido de la be-lleza en el canto gregoriano y en los frescos del Angélico y del Giotto, que sublimó su inteligenciacon la Suma Teológica del doctor Angélico. Si los pueblos gentiles, repudiando esta grandezacomo obscurantista y sombría, quieren ser grandes con la grandeza carnal de Babilonia, podránserlo, sí, pero como sirvientes del judaísmo. Porque los judíos tienen la superioridad en el dominiode lo carnal.
Y he aquí que la historia nos dice (Werner Sombart hace la comprobación) que la decanta-da grandeza del capitalismo inglés y norteamericano no es más que una creación judaicasi. Grandeza carnal incomparable, pero que es cl trabajo de millones de cristianos en beneficio de un puñado de judíos.
Quinta Conclusión
La única defensa y protección de los pueblos gentiles para no caer en la esclavitud judaicaes la vida cristiana. Porque Cristo, únicamente, es la Salud del hombre. De aquí que la Edad Media no ha sufrido la dominación de los judíos. Los judíos han asechado, pero sin lograr jamás ladominación.
Homenaje de Gratitud de los Judíos a la Iglesia
La Iglesia, reconociendo la perversidad teológica que hay en ellos, sabía sujetarlos conleyes sabias y con vigilancia alerta para que no inficionasen a los cristianos. Sin embargo, la Iglesia jamás ha odiado al judío. Al contrario, ha orado y ha hecho orar por ellos; los ha defendido delas vejaciones y persecuciones injustas, de tal suerte que cuando el Sanhedrín judío se reunió pú-blicamente, por vez primera después de siglos, en Francia en 1807, convocado por Napoleón, rin-dió homenaje público a la benevolencia de los Pontífices en documentos que se conservan. (Collection des Actes de l'Assemblée des Israelites de France et du royaume d'Italie, par DiogèneTama).
Los Diputados Israelitas del Imperio de Francia y del Reino de Italia en el Sínodohebraico decretado el 30 de mayo último, penetrados de gratitud por los beneficios sucesivos queel clero cristiano ha hecho en los siglos pasados a los Israelitas de diversos Estados de Europa;
Llenos de reconocimiento por la acogida que diversos Pontífices han hecho en diferentestiempos a los Israelitas de diversos países, cuando la barbarie, los prejuicios y la ignorancia reunidos perseguían y expulsaban a los judíos del seno de las sociedades; declaran:
Que la expresión de estos sentimientos será consignada en el proceso verbal de este díapara que quede para siempre como un testimonio auténtico de la gratitud de los Israelitas de estaAsamblea por los beneficios que las generaciones que les han precedido han recibido de los Eclesiásticos de los diversos países de Europa.
Sexta Conclusión
Los cristianos, que no pueden odiar a los judíos, que no pueden perseguirlos ni impedirles vivir,ni perturbarlos en el cumplimiento de sus leyes y costumbres, han de precaverse, no obstante, contra la peligrosidad judaica.
Precaverse como quien se precave de los leprosos. Tampoco se puede odiar ni perseguirni perturbar a los leprosos, pero hay que tomar precauciones contra ellos para que no inficionen elorganismo social. Dura cosa es, no hay duda; pero es irremediable. Así los cristianos no han detrabar relaciones comerciales, ni sociales, ni políticas con esa casta perversa que hipócritamenteha de buscar nuestra ruina. Los judíos deben vivir separados de los cristianos porque así se lo ordenan a ellos sus Leyes, como veremos más adelante, y además porque son "infecciosos" para losdemás pueblos.
Si los demás pueblos rechazan estas precauciones, tienen que atenerse a las consecuencias, o sea a ser lacayos y parias de esta raza, a la que le corresponde la superioridad en el reino delo carnal.
Séptima Conclusión
En la vida errante y despreciable del judío, que se prolonga,al menos, durante dieciochosiglos, hay que descubrir el misterio cristiano. Así lo demuestra magníficamente el abbé JosephLéhmann, judío convertido, en su libro L'Entrée des Israelites dans la société française. (pág. 3).
El judío había llenado de oprobio al Justo. Le había puesto un manto de burla sobre susespaldas, una corona de espinas sobre su cabeza, una caña en su mano, golpes, escupidas, insultos,injurias, vergüenzas de toda clase le había prodigado, y nada le perdonó de cuanto es oprobioso. Yal final le vendió por el precio vil de treinta monedas.
Estos oprobios se han encontrado después, como castigo y pena de talión, en la vida delpueblo judío. Ya lo había anunciado Moisés: Seréis burla y risa de todos los pueblos adonde osconducirá el Señor. (Deut. 28, 37).
a) Venta en remate como animales de los judíos después de la mina de Jerusalén. Se había vendi-do al Justo por treinta dineros, y en la feria de Terebinto, en la llanura de Mambré, se llegó a dartreinta judíos por un dinero.
b) Prohibición, durante siglos, de venir a llorar sobre las ruinas de Jerusalén.
c) Exclusión de los judíos de los rangos de la sociedad, en pago de que el judío había excluido aCristo como leproso de todo trato de hombres.
d) La cachetada que en Tolosa, Béziers y otras partes estaba obligado a recibir un diputado de la comunidad judía, públicamente, el viernes santo.
e) La rueda o estrella amarilla que debía llevar en su pecho o en su sombrero para ser reconocido como judío.
f) Los barrios o juderías donde debían vivir amontonados.
g) La obligación en ciertas ciudades de pagar hasta el aire que respiraban, como en Augsburgo, donde pagaban un florín por hora, y en Bremen un ducado por día.
h) Prohibición de aparecer en público desde el Domingo de Ramos hasta el día de Pascua.
i) Los insultos al judío errante.
j) La desconfianza o creencia de una malicia perpetua del judío, aun en las causas entre ellos. En Puy, las diferencias que surgían entre dos judíos eran sometidas a monaguillos, a fin de que la extrema inocencia de los jueces pusiese en descubierto la extrema malicia de los litigantes.
k) En Alemania y en Suiza se colgaba al judío al lado de un perro, en burla, porque éste era símbolo de fidelidad.
l) Permiso dado a todo oficial público para usar epítetos infamantes contra los judíos.
m) Expulsión, todas las tardes, de ciertas ciudades, al toque de trompeta de los judíos.
n) Prohibición de bañarse en las playas donde se bañaran los cristianos.
o) Interdicción de pasearse en paseos públicos. En ciudades de Alemania se colocaba esta inscripción: Prohibición a los judíos y a los perros de entrar aquí.
p) El peaje, que era un derecho que se cobraba por la entrada de todo judío a la ciudad.
¿Hasta cuándo ha de prolongarse esta enemistad tremenda entro judíos y cristianos? Hastaque la misericordia de Dios disponga el tiempo de la reconciliación.
San Pablo nos enseña que día vendrá en que Israel reconozca a Aquél a quien ha negado ( Rom. 11).
25. Mas no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, que la ceguedad ha venido en parte aIsrael hasta que haya entrado la plenitud de las gentes.
26. y que así todo Israel se salve.
Cuando llegue esa hora, que está en las manos de Dios, Esaú se reconciliará con Jacob,esto es: los judíos se convertirán en cristianos, y entonces se cumplirá la palabra del Profeta Ezequiel, dicha 500 años antes de Cristo:
21. He aquí yo tomaré a los hijos de Israel de en medio de las naciones, a donde fueran; y los recogeré de todas partes, y los conduciré a su tierra.
22. Y los haré una nación sola en la tierra, en los montes de Israel, y será sólo un rey que losmande a todos; y nunca más serán dos pueblos, ni se dividirán en lo venidero en dos reinos.
27. Y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. (Ez., 37).
Entonces todos “en el Cristo” serán una sola cosa, porque los judíos dejarán de ser "judíos"y los cristianos serán cristianos de verdad, y la paz se realizará como fruto de la justicia y de la caridad en Aquél, el Prometido de Abrahán, a Isaac y a Jacob, que es Jesucristo, la Bendición detodos los siglos.



1 comentarios:
- La zorra no debería ser juez si se juzga a la oca.
la Sinagoga, como Esaú, mantiene vivo su odio y dice en su corazón: Yo mataré a mi hermano Jacob. (Gén. 27, 41)
Increible, la inquisición, es un ejemplo viviente de quien es Esaú. y si Ismael es el ascendiente de musulmanes, lógicamente no de los judíos que proceden de jacob, Israel.
- La serpiente cambia de piel pero no de naturaleza.
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